Estrés laboral o el “sindrome de don quijote”

“La realidad es una ilusión muy persistente” – Einstein.

Desde que en la década de los 60 Lazarus y Folkman se dieran cuenta del papel de la experiencia subjetiva en la génesis de síntomas de estrés, toda la teoría que desde entonces ha surgido para explicar el fenómeno, hace especial énfasis en las vivencias personales de cada cual y en las valoraciones y atribuciones propias. Y es que subjetividades hay tantas como personas. Y como afirma el gran Einstein con el que se abre el artículo, en el fondo no hay una única realidad, sino tantas como ilusiones y mentes que las crean; y algunas de ellas tremendamente persistentes. Por lo tanto, la percepción de un entorno amenazante depende en gran medida de mecanismos atribucionales más de carácter personal que de cuestiones meramente objetivas.

¿Qué se considera estrés laboral y qué no? Es cierto que si partimos del punto de vista de la subjetividad personal, caeremos en un caos de conceptualización. Por lo que echando un vistazo a la normativa aplicada sobre todo en materia de prevención de riesgos, vemos que la génesis del estrés laboral puede darse en función de multitud de causas organizacionales: organización de las tareas propias del trabajo, fatiga o carga mental, condiciones ergonómicas determinadas, dificultades en las relaciones interpersonales o en el estilo de dirección, etc. Vemos entonces que tampoco nos ayuda mucho para saber qué es realmente estrés laboral y qué no lo es. Podemos mirar su dimensión jurídica; hay sentencias del tribunal supremo (2007) en la que se reconoce el estrés laboral como accidente de trabajo. No esta mal, pero si atendemos al real decreto del 2006 que taxonomiza las enfermedades profesionales, no aparece reconocida como tal. Escabrosa cuestión, ¿verdad?. El estrés laboral puede resultar un accidente de trabajo pero no una enfermedad profesional. Podemos sufrir riesgos sintomáticos específicos en nuestra salud y nuestra cognición, pero no podemos llevarlo a un correlato de enfermedad crónica porque aún no está reconocido como tal.

Según estudios de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (1999), el 28% de los trabajadores europeos padecen estrés y el 20% padecen Burnout. En el año 2001 en España, tan solo si atendemos a los datos de recetas médicas oficiales, se consumieron casi 35millones de envases de fármacos de tipo ansiolítico. ¡Casi un envase por habitante! . Y que decir tiene que un colectivo de indiscutible riesgo es la mujer trabajadora que intenta compaginar su vida fuera del hogar con la de dentro. Desde hace tiempo en diversas publicaciones sobre estrés y trabajo se lleva haciendo hincapié en las innumerables pérdidas económicas para las administraciones públicas y el sector organizacional que conllevan las bajas por problemas de corte psicosocial o mejor llamado psicológico en el trabajo. Pero, ¿hasta qué punto se ataja el problema con exactitud? ¿Se realizan las evaluaciones adecuadas? ¿Se trata tan solo de cambiar condiciones externas al medio ambiente laboral del trabajador? Que indiscutiblemente hay que hacerlo, claro, o también ¿habría que tener más en cuenta la propia subjetividad de cada cual mediante instrumentos de diagnóstico?

Bien podríamos llamar a algunos casos de estrés laboral que rascando un poco, quizá luego no lo son tanto, como algo quijotescos, ya que se da una percepción disfuncional y errónea del entorno por parte del trabajador. Si una de las bases del estrés laboral empieza por la formación de una percepción de amenaza del entorno que nos rodea, entramos en el mundo de las subjetividades. Las percepciones dependen de los ojos con que se mira, o lo que es lo mismo, ver gigantes que nos atacan, cuando en realidad tan solo hay molinos de viento, bien podríamos decir que en muchos casos, el estrés laboral podría llamarse “el SINDROME DE DON QUIJOTE”.

Yojana Pavon

Psicóloga y Doctora en Psicología Diferencial y del Trabajo por la Universidad Complutense de Madrid.Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Especialista en Riesgos Psicosociales. Investigadora- colaboradora en la Universidad Complutense de Madrid

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Un comentario sobre “Estrés laboral o el “sindrome de don quijote”

  • el marzo 8, 2018 a las 5:56 pm
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    El titulo no pudo estar mas acertado, es dificl poder reconocer a veces la fuente del estrés y en muchos casos lo que causa a unos estrés a otros no, por lo que la subjetividad interviene mucho.

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