Jugar, la única forma de vivir. - deGerencia.com
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Jugar, la única forma de vivir.

¿Por qué odiamos de mayores, la palabra juego, cuando de pequeño nos hemos matado contra las injusticias, contra los no puedes de nuestros padres, por jugar?

Llegamos a la “madurez” y pensamos que jugar está mal visto. ¿Qué pensarán si decimos a nuestros jefes que nos gusta jugar a los videojuegos pasados los 40 años? ¿Qué pensará nuestra familia si se enteran que tenemos juguetes para disfrutar con tu pareja durante tus encuentros? ¿Qué pensarán si digo que me encanta que me hagan cosquillas? ¿Qué pensarán si digo que vivir es un juego?

Pensarán que no has madurado, que eres un niño o pobre pareja que esté a tu lado que necesita juguetes para cuando estás en la intimidad con ella.

Hemos pasado de la niñez a ser unos apasionados del juego, a la madurez, a ser unos radicales del juego y de quienes expresan que les gusta jugar.

Jugar es algo instintivo en el ser humano. ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos un bebe? ¿O no sale nuestra vena juguetona cuando vemos unos columpios y recordamos cuando nos montamos en ellos pensando que podrías llegar a la luna con nuestro impulso?

Jugar está presente en todos los rincones de la vida.

¿O no es jugar tomarte las cosas que te ocurren de una manera u otra? Que yo sepa estás jugando con tus pensamientos para ganarles la partida y no gane el pensamiento negativo.

Jugar es:

explorar el mundo que tenemos enfrente de nosotros.
Jugar es no rechazar las oportunidades que tenemos en frente.
Jugar es liderarnos dentro de un mundo impredecible.
Jugar es saber que la vida no es de color de rosas. Que al igual que ganas puedes perder.
Tomar decisiones de forma constante.
Ser autentico en todo momento.
Es creatividad.

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Pero a día de hoy, pensamos que jugar es un lujo. Es algo para los momentos de ocio. Porque en la madurez, hemos cambiado las tornas.

Cuando éramos niños, jugar significaba la felicidad. No nos importaba si alcanzábamos aquella colina que nos habíamos propuesto, solo queríamos alcanzar la felicidad de jugar, de crear, de descubrir. A día de hoy nos olvidamos de la felicidad y lo único que queremos es la productividad. Porque en la madurez, la vida se rige por números, el número de seguidores, el número de amigos, el número de polvos que tienes los fines de semana… Todo es número pero nada de felicidad.

Juega con tu felicidad y conseguirás ser más productivos, que pensando solamente en la rentabilidad.

No jugamos, porque asociamos el juego con el riesgo. Y no estamos en edad para jugarnos nada. De pequeños jugábamos a lo que fuera y si había riesgo mejor. A día de hoy, lo rechazamos. No queremos riesgos, queremos nuestra rutina, queremos nuestra zona de confort que tanto nos ha costado construir.

Todas las personas que he entrevistado, aceptan que la vida sin riesgo, no es vida. Porque más en los momentos que vivimos, la incertidumbre se combate con riesgo. No se alcanza ningún imposible sin que haya riesgo de por medio. Pero sin embargo, el miedo, el apego a la comodidad que hemos conseguido, al que dirán, al miedo más que al fracaso, nos hace no querer correr riesgo alguno.

Preferimos que otros corran el riesgo por nosotros y si han alcanzado lo que soñamos, ya los seguiremos, pero mientras tanto nos quedamos mejor en el sofá viéndolas venir.

Jugar es enfrentarnos al fracaso. De pequeños nos caíamos de los arboles, metíamos la mano en animales que no conocíamos y aún sufriendo las consecuencias de nuestra inconsciencia, sabíamos para la próxima vez, que no hacer. Estábamos hablando de tú a tú al fracaso. Cuando en la madurez, ni siquiera queremos mirarle a la cara.

En definitiva, jugar en el trabajo, con tu proyecto profesional, contigo mismo, te ayuda a prevenir miedos. Quien no juega, es una persona llena de miedos, de inseguridades, bloqueada, que opta por seguir a los demás en vez de seguirse así mismo. Jugar es descubrir que el miedo es una invención tuya, ya que disfrutando del camino que estás realizando, siendo tú durante él, te das cuenta que muchas cosas que los imposibles solo estaban en tu mente.

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Mientras jugamos estamos aprendiendo. Estamos siendo empáticos con los demás. Estamos dando y también recibiendo. Gestionamos nuestras emociones, tanto con los buenos resultados como en los tan no buenos, ya que aprendemos que no solo de buenos momentos se trata vivir. Estamos aprendiendo de una forma lúdica.

¿Hay alguna forma mejor que aprender que jugando?

A día de hoy, jugar se torna como un lujo. Cuando realmente, tendría que tomarse como una necesidad.

Hace unos días me decían que ver la vida con un juego, en las que unas veces se gana y otra se aprende, le había hecho combatir la ansiedad y el estrés que había tenido hasta la fecha.

¿Quieres conocer el método más rápido para alcanzar el éxito?

¡¡JUEGA!!

Todo aquel que opta por jugar cuando emprende un sueño, llega mucho más rapido a él, con un mayor de experiencias, con más creatividad, con más curiosidad, que aquel que opta por la opción de lo establecido y normal.

¿Y tú, juegas o sobrevives?



  • Ver original en Principios de un Comienzo
  • Publicado el lunes febrero 10, 2020


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