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Game of Thrones y sus lecciones sobre el poder

Considerada una de las series televisivas más impactantes de todos los tiempos, Game of Thrones regresa este fin de semana para ofrecer el último tirón de una épica sin precedentes.

La saga es un festín de los motivos que mueven al mundo literario desde tiempos añejos y que continúan siendo el leitmotiv de las grandes historias hasta estos días: poder, muerte y sexo.

En una entrevista para la revista Rolling Stone, George R.R. Martín, creador de la serie de novelas Canción de Hielo y Fuego, que dieron vida a esta adaptación televisiva, resumió su materia de trabajo para estos volúmenes: “la historia está escrita en sangre, es una mina de oro”.

El serial televisivo está aderezado con todo tipo de recursos: peleas a muerte, reyes envenenados, relaciones incestuosas en la familia real, eunucos con hambre de venganza, brujas capaces de revivir a un soldado, niños obligados a ir a la guerra, dragones y muertos vivientes.

Si todo esto parecería imposible de reunir en un solo lugar, faltaría hablar de lo que realmente es Game of Thrones: uno de los mayores thrillers políticos de la historia.

GoT narra un mundo ficticio en donde un muro es insuficiente para evitar la llegada de los invasores anunciados, donde el poder religioso toma un lugar preponderante y termina por dominar a los que creen dominadores, donde las tramas de traición, asesinato y vejaciones son la rutina de un martes cualquiera para imponer la ley del más fuerte, y donde aquellos con sueños de dictadores se disfrazan de enviados por la voluntad del pueblo.

Se viven tiempos convulsos para el poder en el mundo y quizá por ello la última temporada de Game of Thrones llega a su remate en el mejor momento.

En Alto Nivel reseñamos algunas lecciones que el adictivo serial ha dejado para entender la política bajo éste y cualquier otro contexto (alerta de spoilers).

La venganza es un plato que se sirve mejor en la política

Cersei Lannister, reina de Westeros, es la viva imagen de un gobernante que tiene en la venganza el principal motivo para dirigir un país. Sucede en la vida real, aunque quizá de forma más discreta. Para Cersei, sus venganzas involucran a su nuera (entonces reina en turno), a su hermano (quien ha preferido el bando enemigo) y a los jerarcas religiosos de su propio reino, entre muchos otros. Todo parece indicar que, rumbo a la última temporada, la más maquiavélica de los Lannister también podría ser el objeto de venganza de más de uno.

El populismo es uno de los caminos menos creativos

Daenerys Targaryen ha seguido la senda de la libertadora populista desde que fue consciente del poder que guardaba como heredera de un linaje capaz de domar dragones.

Sin embargo, conforme avanza la historia, el espectador comienza a ser testigo de las grandes debilidades de Targaryen, que, si bien logra invadir tierras para liberar esclavos e incrementar su ejército, también es evidente su poca inteligencia estratégica y política, así como su hambre de poder como único fin para concretar su venganza.

La autonombrada “Madre de Dragones” requerirá de la astucia, la inteligencia y el conocimiento de sus asesores para lograr sus objetivos, de lo contrario, quedará liquidada por su propia ambición.

La religión suele mover los hilos del poder político

La lucha por llegar al trono también es un enfrentamiento religioso durante toda la serie. Aunque aparezca en un segundo plano, la fe juega un papel fundamental.

Durante la serie se puede apreciar el alcance de creencias como La Fe de los Siete, que domina buena parte del mundo civilizado de la historia, y que alcanza tal poder que llega a someter a la reina en turno.

Asimismo, cobran relevancia creencias más “paganas”, como la del Dios Rojo, cuya secta ha servido para dotar de fuerza y “nueva vida” a personajes principales como Jon Snow.

No hay enemigo pequeño

Uno de los personajes con mayor fuerza en la serie es Tyrion Lannister, un enano que ha sido menospreciado por la familia real debido a sus condiciones físicas y que ahora se ha unido al bando contrario. Con su aspecto, Tyrion recuerda que el mundo de la política no hay enemigo pequeño y que la fuerza bruta puede ser importante para librar una batalla cuerpo a cuerpo, pero la inteligencia y la capacidad del estratega son aspectos mucho más importantes para competir en un mundo donde todos matan por el poder.

No hay muros imposibles de brincar

El muro que protege a los Siete Reinos es la fortaleza que protege a los más civilizados de las tierras salvajes y de enemigos ancestrales, como los Hombres de Hielo.

No se sabe si es una metáfora intencional de la migración, pero cabe perfecto en tiempos en los que las murallas se siguen levantando para mantener alejados a los “indeseables” por algún gobierno.

Mientras existan muros, existirán aquellos que quieran cruzarlos, y ni siquiera en GoT existirá un muro tan efectivo como para detener todos los ímpetus de quienes quieren llegar al otro lado.



  • Ver original en Alto Nivel
  • Publicado el sábado abril 20, 2019


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