Ser cobrador es como tener una amante

Escribir este artículo puede ser para mi mas peligroso que ir a cobrarle una deuda a un fabricante de armas que está borracho, porque explicar en mi casa cómo es que conozco de este tema no se si voy a poder.

Siempre a los escritores nos queda el recurso de la imaginación, que son vivencias que nos contaron otros, que son fantasías de uno que en realidad no vivió, en fin, espero tener suerte, seguro que algo se me ocurrirá para contestar, debo ser tan positivo como lo soy cuando voy a cobrar.

Volvamos al tema, porque atajarse demasiado tampoco es bueno… no es cierto?, asi que, adelante.

Porqué afirmo lo que afirmo? Por varias razones que voy a intentar ir explicando, como por ejemplo:

  • Cuando voy a ver a una amante me preparo. Si, es cierto, es un momento importante, me visto y acicalo para la ocasión, cuido mi imagen. Para un deudor, también debo hacerlo. Siempre recuerdo al “señor barriga” que a pesar de ir a la vecindad del chavo siempre iba de traje. La imagen implica respeto, demuestra importancia, genera en el deudor la percepción “a este cobrador le va bien, va a ser difícil escaparme…”
  • Cuando voy a ver a una amante pienso en ella antes. Pienso como puedo sorprenderla, si le gustan las flores se las llevo, si es un chocolate lo compro, si es un poema lo escribo. A los deudores también hay que pensarlos y si los conocemos un poco mas sabremos si les interesa no pagar intereses o que puedan acceder pronto a un nuevo crédito por ejemplo y esos argumentos son los que debo preparar para cada deudor en función de sus deseos y preocupaciones, los cuales son personales de cada uno, para convencerlo de que me pague a mi.
  • Cuando veo a una amante corro riesgos. El primer riesgo es no cobrar, pero es lo mismo que salir con la amante y “no poder”. Eso no está en los planes, “siempre puedo”, hoy también. Otro riesgo es no encontrarlo, entonces estudiaré horarios y lugares, haré citas, una vez puede ser que vaya en vano, mas de una vez no. Si quiero verla, la voy a ver. Si quiero cobrarle, lo voy a encontrar.
  • Cuando veo a una amante disfruto. Con los deudores también. No hay mejor disfrute que encontrarlo, que responderle todas las excusas, que “acorralarlo” con argumentos y que no tenga otra opción que buscar dinero para pagarme. Y cuando cobro, no digo que sea un orgasmo, pero si que es un momento sublime, único, como hacer un gol en fútbol o un “triple” en básketbol, también algún deudor nos hizo transpirar pero llegamos a cobrar, a algunos le cobramos “rapidito” y otros son cobros i-nol-vi-da-bles. Y siempre disfruto.
  • Con una amante nos encontramos periódicamente. Con los deudores también. Es necesario ir alimentando la relación para que cada vez sea mejor la relación con el deudor y finalmente logro que me entregue algo o mucho. Depende de mí cuanto. No es igual?
  • Con una amante hay discreción. Y la va a haber mientras existan códigos de relación. No es bueno que nos vean juntos y que los demás se enteren que nos vemos. Aunque a mi me gustaría gritar a los cuatro vientos que la tengo y que periódicamente “le cobro”. Pero eso haría un cambio en nuestra relación y prefiero mantenerla asi.
  • Con una amante está vivo el deseo de verla. Llamo y está, le pido y me da por lo menos algo, está presente, estoy presente. Pero si quiero verla y se hace desear, la busco donde sea, la espero a la salida del trabajo, la espío por la vidriera de la peluquería, estaciono mi auto en la puerta de la casa cuando está el marido, le envío cartas de colores para llamarle la atención y que no sea una carta mas, le hago un pasacalles declarando cuanto la quiero y que la espero ver mañana mismo. Con el deudor es igual. Aclaro que en este caso el “marido” para un deudor podría representar a otro proveedor, que no le gustaría conocer que me debe a mi.
  • Con una amante hay caricias únicas. Le pregunto si su mamá es repostera porque es la única forma de haber podido hacer un bombón como ella, que las estrellas estan enojadas con Dios porque no las hizo tan bellas como a ella, que si la belleza fueran segundos, ella sería 24 horas y no se que otros piropos mas. Las cosas que le digo al deudor para que me pague no tienen desperdicios, lo elogio sobre la carpeta de crédito que tiene, sobre el negocio que logró desarrollar, la inteligencia que tiene para armar la estrategia en momentos de crisis, lo hago sentir bien, importante, seguro y asi logro que me entregue algo con gusto. Igualito.
  • Uno tiene una amante porque no encuentra en casa lo mismo. Es la gran excusa, pero en cobranzas es cierto porque ese dinero que tiene el deudor no lo tengo en mi empresa y salgo a buscar afuera lo que no tengo adentro. No aclaro mas porque oscurece.
  • Hay amantes que se vuelven pesadas. Quieren que la vea seguido para nada, solo para vernos. Te extraña dice. Es para que no estés con otra. Hay deudores que hay que verlos muy seguido para insistirles que paguen en forma persistente porque en caso contrario no se cobra, es al revés que con las amantes pero es igual porque nos resultan finalmente pesados porque requieren nuestra presencia demasiado seguido para poder cobrarles. Y te quita tiempo para gestionar a otros deudores. O sea tener otras amantes.
  • Hay amantes que salen mucho dinero. Hay deudores que para cobrarles hay que invertir mucho y hay que evaluar la conveniencia de hacerlo o no y en ese caso dejarlo o tercerizarlo. Siempre hay un amigo mas necesitado que uno.
  • Se puede tener mas de una amante. Si, pero tiene que aguantarte el físico. Aunque por Internet y por teléfono se pueden tener varias relaciones simultáneas. En cobranzas también y llegamos a muchos deudores en poco tiempo con menor esfuerzo.
  • Tener una amante da prestigio. Las mujeres comentan entre sus amigas como somos, lo que hacemos, cómo lo hacemos. Los deudores también comentan con sus relaciones “no sabes lo que me hizo un cobrador para cobrarme!!!!…..” y eso en el tiempo ayuda a lograr cobrarle a otros y a conseguir nuevas amantes.

Bueno, podría seguirse y seguirse con las analogías pero es mejor que las elabore cada uno de ustedes. Lo que si les pido es que vean realmente a un deudor como si fuera una amante, les aseguro que van a cobrar mas o por lo menos va a ser mucho mas divertido hacerlo.

Eduardo Buero

El C.P. (UBA) Eduardo Jorge Buero, especialista en negociación, gestión de mora y administración de cuentas a cobrar con recupero de deudas vencidas. Experto capacitador a lo largo del país y paises de América, de larga trayectoria en empresas Pymes y en Bancos en el recupero de mora y en...

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2 comentarios sobre “Ser cobrador es como tener una amante

  • el marzo 8, 2018 a las 5:56 pm
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    muy bueno

  • el marzo 8, 2018 a las 5:56 pm
    Permalink

    Gracias, muy divertido y cierto por lo de la amante decia porque como Cobrador prefiero seguir con el cobro tradicional.

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