Podemos prescindir del éxito, pero no de los errores - deGerencia.com
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Podemos prescindir del éxito, pero no de los errores

“El apego es el mayor motivo de sufrimiento de la humanidad” dice Walter Riso

Vivimos apegado a todo que nos da placer o no nos da problemas.

Apegados a relaciones que sabemos que no van a ningún lado, pero aún así estamos en ellas, ya que es mejor estar acompañado que solo.

Apegados a muñecos, a ropa, que no queremos tirar porque nos recuerda a una situación que vivimos o a un momento que no queremos olvidar.

Apegados a un puesto de trabajo o a una “mentira” llamada perfil en redes sociales, en las que nos aplauden digamos lo que digamos, porqué tenemos un número importante de seguidores.

Estamos apegados a nuestro móvil, porque gracias a él estamos en contacto con los demás y nos sentimos dentro de lo llamado “sociedad”.

El reguetón también ha hecho mucho daño a los oídos y a las relaciones. Hay más celos, porque creemos que la otra persona tiene que ser nuestra y nosotros de ella.

Vivimos apegados a títulos que dicen lo que somos dentro de una organización, a perfiles dentro de una red social que dicen exponer que somos expertos en algo y a personas que no queremos se marchen de nuestro lado, porque no sabremos qué hacer sin ellos el resto de nuestros días.

Y todo esto, porque no queremos perder de nuestro lado, el concepto de éxito que creemos. O nos han hecho creer.

Las crisis enseñan muchas cosas, pero sobre todo, que no somos nuestro éxito.

Personas con un “éxito” atronador profesionalmente, ahora no están trabajando. Personas que consideraban amigos a otras para toda la vida y por las que se “pegaban en el pecho” por su amistad, ya no están porqué se han dado cuenta de la falsedad de una de las partes.

Las crisis, barren muchas cosas, pero sobre todo nos dicen, que todo éxito, es eventual, queramos o no.

Y nos apegamos a él como lapas, porque creemos que si los demás descubren que no somos lo que decíamos ser, o aparentábamos ser, se irán de nuestro lado, el status que habremos conseguido se esfumará. Y desde luego que lo hará.

No somos el éxito que podamos tener a nivel personal o profesional. No somos eso. Porqué somos mucho más.

A lo largo de más de 300 entrevistas que llevo con personalidades nacionales e internacionales, una de las cosas que sigo aprendiendo, que el éxito, como no los han enseñado, no enseña absolutamente nada. Porque cuando la gente se afana en el éxito y dentro de sus cabezas “no hay nada”, los vuelve absolutamente imbéciles y con el tiempo, sin saber gestionar todo lo que han conseguido. La forma en que lo han conseguido, no lo sé, pero que no saben gestionarlo, desde luego.

El éxito, el reconocimiento de las personas, el tener un chalet con terraza del que tanto se habla en estos momentos, o lo que quieras, tiene que ser una consecuencia de tu trabajo, de tu bien hacer, de tu esfuerzo.. Y cuando es así, sabes que todo como viene se puede ir. Pero si lo has conseguido como consecuencia de tu propósito, de tu porque, lo acabarás manteniendo e incluso aumentando. Cuando te apegas a ello, siempre se acabará esfumando.

Todos somos seguidores de algún grupo musical o equipo deportivo. Todos, han pasado por rachas, en que su producto no ha triunfado como se esperaba. Unos han dejado sus carreras y otras, han pasado a barbecho.

¿Qué suele ocurrir con esas carreras que pasan un tiempo parados? Que aprenden que lo único que el ser humano no puede desprenderse nunca es de sus errores.

Y no estoy hablando de que hay que flagelarse con los errores. Al revés, hay que aceptarlos, porque es la máxima expresión de que estamos liderando nosotros nuestra propia vida, y no un éxito eventual o una relación por interés.

Hemos vivido nevadas, hemos vivido catástrofes, hemos vivido despidos, relaciones toxicas, y la mayoría de las veces, volvemos a repetir los mismos errores de meses atrás, deseando que vuelvan éxitos que se fueron.

¿Qué pasa?

Que estamos más apegados a aparentar, que aprender.

Y de la humildad de aprender y reconocer los errores que hemos podido cometer, es de donde nacen los avances personales, y con ellos los de la sociedad.

Pero no, queremos el éxito. Los errores para los fracasados. Y así no son las cosas.

No te estoy diciendo que te encariñes de los errores que has cometido o cometerás. Te estoy diciendo que los aceptes y les des las gracias, porque siempre te enseñaran, si tienes la humildad de así hacerlo, más que un éxito eventual.

Y aquí volvemos al miedo a fracasar. Nadie fracasa, todos aprendemos. Si tenemos esa puta humildad y no nos lo impide el ego.

NO fue un error irme a vivir a Madrid y volver sin haber conseguido lo que soñaba. No fue un error publicar un libro auto publicado, porque me dio la oportunidad de publicar dos más en editorial. No fue un error decir te quiero a esa persona que me rechazó. No fue un error irme de un proyecto que tenía ya 4 años, por querer volar solo. No fue un error. Porque toda decisión he aprendido, haya salido según mis expectativas o no.

Pero nos importa más el éxito que podamos conseguir o aparentar, tapando los errores que podamos cometer por el camino.

Hablamos de creatividad, y la creatividad nace para dar soluciones a los errores que tenemos. Si fuera todo éxito, ¿Habría creatividad? ¿Habría avances en la sociedad?

¡¡NO!!

El éxito va y viene. Y a veces, hasta nunca aparece.

De los errores se aprende , se crea y se evoluciona. Del éxito, normalmente, NO.



  • Ver original en Principios de un Comienzo
  • Publicado el viernes enero 22, 2021


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