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La consolidación del mercado ibérico

España y Portugal. Tan cerca y a veces tan lejos. La relación histórica entre los dos vecinos no siempre ha estado definida por la complicidad y una sintonía perfecta, pero en las últimas décadas parecen haberse diluido los recelos y el arsenal de prejuicios y de desconocimiento que torpedeaba las vías de comunicación comercial y empresarial entre dos socios naturales. Y el objetivo ahora es seguir avanzando de la mano. Ese fue el mensaje más repetido la semana pasada en la XXIX Cumbre Ibérica celebrada en la localidad de Vila Real. Y también en en el Foro Empresarial organizado por las patronales de los dos países, CEOE y CIP.

Las empresas parecen tener claro que se debe enfocar el mercado ibérico «como un todo» dentro de un contexto de una Europa fuerte. «Creo que el Foro Empresarial ha constituido un paso más en la constitución de un mercado ibérico más integrado, que requiere un doble enfoque europeo y bilateral, para que mejoremos el entorno de negocios, reforcemos la cooperación entre las provincias fronterizas, creemos un mercado energético en la Península y desarrollemos una infraestructuras de transporte -como los corredores ferroviarios-, con el objeto vertebrar mejor el mercado ibérico con el resto de los países de la UE», explica José Vicente González, vicepresidente de CEOE.

No se puede olvidar que Portugal es, para España, el quinto mercado más importante y el octavo proveedor. La balanza comercial entre los dos países no deja de desarrollarse y las inversiones también, a pesar de que la dimensión de nuestros vecinos se retrata en que su PIB equivale a una sexta parte del español. La cercanía geográfica, distribuida a lo largo de más de 1.215 kilómetros de frontera común, juega a favor del flujo constante . Unas 2.600 empresas mixtas trabajan en ambos mercados, 2.200 españolas y 400 portuguesas. El valor global de los activos en manos españolas supere los 90.300 millones de euros.

Las ventas de bienes patrios al otro lado de la frontera suman, aproximadamente, un tercio de las importaciones lusas, mientras que España representa el principal mercado mundial para nuestros vecinos, lo que se concreta en una cuarta parte de sus exportaciones. Tanto es así que España se distingue como la gran referencia comercial y económica de Portugal, según reflejan indicadores tan contundentes como el siguiente: más de 17.000 empresas españolas exportan a la cuna del fado, por 5.300 que ejercen esa misma función desde el país vecino. Solo en el primer trimestre del año, las exportaciones desde este lado de la frontera totalizaron 4.746 millones de euros, un 10,6% más que el año anterior. Las importanciones sumaron 2.788 millones, un 10,9% más, segun las cifra de ICEX.

El 7,16% de las exportaciones impulsadas desde España tiene como destino Portugal y el 3,90% de las importaciones, según refleja el análisis de la Cámara de Comercio e Industria Luso Española. Únicamente Francia, Alemania, Italia y Reino Unido adquieren un mayor peso en los intercambios económicos y comerciales españoles.

En esta creciente simbiósis ibérica, en los últimos años se han proudcido avances en el ámbito de las infraestructuras, especialmente de las conexiones terrestres. Y uno de los objetivos fundamentales de ambos países es impulsar un «Mercado Ibérico del Gas». Pero si hay algún sector que ejemplica la interaccción entre los dos mercados es la banca. Las posiciones de las entidades españolas se han reforzado tanto en Portugal que se ha desatado el debate (y la polémica) sobre la «excesiva españolización» del sistema financiero. Once entidades de este lado de la frontera se implantan de una u otra forma en la otra parte, con especial calado por parte del Santander desde que adquirió Totta. Si sumamos los activos de la firma dirigida por Ana Patricia Botín con los del Popular, Caixabank, Sabadell y Bankinter, el sector con raíces españolas mueve unos 60.000 millones de euros allí.

Fluidez empresarial
«Existe en ambas direcciones una gran fluidez en las relaciones empresariales, que abarca a todos los sectores de nuestras respectivas economías. En este sentido, el énfasis debe ser puesto en crear las condiciones necesarias para que la economía europea, española y portuguesa crezcan sobre bases más sostenibles», asegura Narciso Casado, director de Relaciones Internacionales de CEOE. La conveniencia de perseverar en las reformas que han devuelto el crecimento a los dos socios ibéricos ha sido otra de las constantes en el diálogo empresarial establecido la semana pasada. También el el refuerzo de una unión ibérica en un contexto que reclama más y más Europa.

«Como miembros de la UE y de la Eurozona debemos insistir en que se den las condiciones que impulsen el crecimiento de nuestras respectivas economías. Ello requiere que en la Eurozona, se culmine la Unión Bancaria, se defina en el marco del Pacto de Estabilidad y de Crecimiento una política económica más equilibrada sin desatender la reducción de la deuda pública; se refuercen los mecanismos de desequilibrios económicos, tanto con respecto a los países deficitarios como excedentarios; y se intensifiquen la coordinación entre las economías. Asimismo, es necesario perfeccionar el Mercado Único, hacer frente a las excesivas cargas burocráticas e impulsar una Política Industrial Europea», defiende José Vicente González.

A la luz de las declaraciones de Rajoy y del primer minstro luso, Antonio Costa, la Cumbre Ibérica parece haberse convertido en un hito en ese objetivo de que España y Portugal actúen como un sólido bloque en l adefensa de sus intereses en Europa. «Creo que sí. Ambos países comparten los mismos retos y oportunidades, han superado con éxito una severa crisis económica y están convencidos defensores del Proyecto europeo. Una Unión Europea más integrada y fuerte es esencial para el futuro político, económico y social de nuestros países ibéricos», concluye González.

Que España sea puerta de entrada a Latinoamérica y Portugal llave de África es otra razón de peso para reforzar la posición de socios de referencia de los dos países. «Ambos tienen la responsabilidad de volver a situar a Iberoamérica en el centro de la Agenda Exterior de la UE, y reforzar las relaciones institucionales y empresariales», asegura Narciso Casado. La creación del Consejo Empresarial Iberoamericano (CEIB) es un paso en este sentido. «En relación con África, debemos intensificar la cooperación para intensificar la presencia empresarial en este importante mercado e influir en que la UE adopte una política ambiciosa en este continente, con el fin de contribuir a su estabilidad y prosperidad», añade el director de Relaciones Internacionales de CEOE. Si España y Portugal están condenadas a entenderse, cada vez lo hacen mejor…



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el martes junio 6, 2017
  • Noticia local de España


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