¿Emprender en Chile o Colombia? Los desafíos de dos países con limitaciones culturales – deGerencia.com
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¿Emprender en Chile o Colombia? Los desafíos de dos países con limitaciones culturales

El 2009 Tomás Sánchez estaba a cargo del área de Innovación en Ultramar, una agencia marítima que ofrece servicios en toda la cadena de transportes y logística. Fue en ese entonces que trabajó con Felipe Stange como cliente -su actual socio- con el fin de desarrollar una plataforma que incentivara una cultura más proactiva e innovadora al interior de la empresa.

Tras años de trabajo, los profesionales se separaron para volver a unirse tiempo después con el objetivo de resolver problemas más esenciales que comprendieron en ese entonces. Y es que para ambos, existía una importante pérdida de productividad debido a problemas de comunicación, colaboración y gestión de equipos en el país. Y fue así como se empezó a desarrollar Alma Suite, una red social privada con herramientas para que las personas puedan trabajar en equipo y coordinarse mejor, logrando estar más alineadas y aumentar su productividad.

Sin embargo, pese a que Chile -país de origen de los emprendedores- ha evolucionado positivamente respecto a su ecosistema de emprendimiento, para Sánchez y Stange, aún falta mucho camino por recorrer. Y es que para los innovadores, el tema cultural ha sido la gran barrera hacia su camino al éxito.

«En Chile aún existe una cultura empresarial que toma poco riesgo, que no apuesta por soluciones innovadoras y que espera que ya esté hiper probado para adoptar una nueva solución», dijo Tomás Sánchez.

Pero esta es uina realidad que va más allá de sus fronteras, dado que también es común en países como Colombia, donde aún trabajan, tanto a nivel gubernamental como privado, para reducir esta brecha.

Desde Bogotá, Felipe Pacheco, cofounder de LasPartes, una comunidad virtual en donde se puede encontrar de todo para un vehículo y que pertenece al portafolio de inversiones de NXTP Labs, cuenta que no fue una barrera para emprender la inversión ni la aceptación por parte de los aliados de negocios (proveedores), per sí el tema cultural, y más concretamente con los profesionales del país, quienes no apuestan por la innovación y que ven que un alto riesgo el pertenecer a una startup, lo que finalmente los hace muy inestables.

Pacheco agrega que pese al buen proceso de iniciación que existe en Colombia, gracias a iniciativas diseñadas a través de Innpulsa o del Fondo Emprender, cuando comienzas a operar como una compañía pasas a tener una serie de limitaciones que no veías al principio. Y es que el emprendedor, alude a que el sistema no está construido para soportar el crecimiento de compañías de este tipo. «Los bancos no entienden, el sistema tributario no es favorable. Si quieres hacer una alianza o presentarte a un concurso público, te piden experiencia que si no la tienes no lo vas a poder hacer, etc», puntualizó.

¿Más fácil partir en Chile o Colombia?

Si bien Chile y Colombia son dos de los países latinoamericanos que están viendo crecer más sus ecosistemas de innovación, existen grandes diferencias entre uno y otro.

Rodrigo Varela, coordinador nacional de GEM Colombia, uno de los proyectos colaborativos de investigación más grande del mundo en cuanto a innovación y emprendimiento, alude a que las diferencias fueron pequeñas en el 2015 y a favor de Chile, pero en algunos años anteriores la situación había estado a favor de Colombia, lo cual plantea que los apoyos de alguna manera han tenido efecto en las tasas chilenas. «Claramente Colombia se ha ido durmiendo y de ser líder en la formación de nuevos empresarios ha ido perdido o perdiendo su posición, al no dedicar esfuerzos adecuados al proceso empresarial».

Desde Chile, Inti Núñez, gerente de emprendimiento de CORFO, institución gubernamental que apoya el emprendimiento y la innovación para mejorar la productividad de Chile, aseguró que «si hablamos de emprendimiento dinámico, muy basado en innovación, y en el cual se requieren apoyos diversos o de un ecosistema «complejo»; creo que en general es más fácil partir en Chile».

Sin embargo, la autoridad aclaró que puede haber diferencias por sectores económicos o territorios –Colombia no es tan homogéneo, y al hablar de Medellín quizás la situación es diferente-. Pero en general, y así lo señalan algunos rankings, «el ecosistema que hemos conformado es muy apto para partir, y es de lo mejor de Latinoamérica».

Además añade que son diferentes factores los que se valoran en cada uno de los países: acceso a mercados, disponibilidad de infraestructura tecnológica y conocimiento, calidad del ecosistema de apoyo, especialización del sistema financiero para apoyar emprendimiento, calidad de la educación y acceso a talentos, políticas públicas, cultura de riesgo, cultura de cooperación, etc.

El trabajo por erradicar el «show business» colombiano

Pese a que según el último informe GEM, la tasa de actividad empresarial temprana (TEA) se ha mantenido estable en Colombia durante los últimos 10 años (desde 19% en 2014 hasta 25% en 2008), existe preocupación en el país por la falta de empresas reales.

Rodrigo Varela, Coordinador Nacional del proyecto GEM Colombia, argumenta que para impulsar el ecosistema de innovación y emprendimiento, el país debe poner foco en la creación de empresas reales.

Según el experto, mucho del esfuerzo se ha dedicado a acciones que no son la creación real de empresa y son puro show business, «personas que por varios años se ganan concursos de Plan de Empresa o de mejor emprendedor (sic) y nunca crean empresa ; incubadoras que dicen haber ayudado a miles de empresas y estás no aparecen ; entidades de apoyo que consideran emprendedor a todo el que entra a visitar una página sobre creación de empresas o toman un seminario de creación de empresas pero de allí no pasa, innovaciones «disruptivas» que no afectan el mercado, etc».

Varela reconoce que se deben diseñar programas de apoyo para cada una de las fases del proceso empresarial y dejar de pensar que una misma organización o que una misma persona tiene las competencias para acompañar procesos de creación de todo tipo de empresas desde el proceso de motivación hasta el proceso de crecimiento y expansión.

A esto se suma, «la investigación de la validez de muchos modelos foráneos que se les han estado vendiendo a los países latinoamericanos como panaceas, que han costado grandes cantidades de dinero y no han generado mucho efecto; expansión de los programas educativos en desarrollo de Competencias empresariales a todos los programas de pregrado y de postgrado que existan; Dar estímulos a la investigación aplicada que logre convertirse en empresas reales y fortalecer los procesos de capital semilla, pero evaluar mejor las posibilidades de éxito de los proyectos, especialmente de los grupos empresariales».

Más casos como Medellín en Latinoamérica

Pese a que existen personas en Colombia que cuestionan los resultados de Medellín y más recientemente los de Manizales, porque argumentan que la relación beneficio costo parece no ser muy buena, Rodrigo Varela, es enfático en explicar que la inversión y la decisión que tomó Medellín fue acertada para buscar impulsar el desarrollo empresarial de la región. «Hay que mirar hechos concretos: empresas creadas y vendiendo para determinar si el modelo ha sido tan eficiente como se indica».

«Cada ciudad debe diseñar sus propios programas y dejar de jugar al copy paste. Si Silicón Valley fuera copiable, ya en Estados Unidos habría decenas de ellos», explicó el también director del Centro de Desarrollo del Espíritu Empresarial de la Universidad Icesi.

En el caso de Chile, los esfuerzo estarían puestos en apoyar a los emprendedores en las etapas más críticas de crecimiento.

«Hoy ya no es raro ver actividad de inversión en proyectos muy tempranos. Cada vez se informan más exits, hay un grupo de proyectos nacionales escalando fuerte, en tecnologías de educación, fintech, marketing digital, alimentos. Además, desde hace 2 años hacemos concursos de Semilla Expansión, para proyectos que le ha ido bien en esta etapa. Llegan más de 50 postulaciones de empresas muy nuevas con un excelente desempeño», puntualizó Inti Núñez de CORFO.

Bajo este escenario, Núñez destaca a Valparaíso y Concepción como dos ciudades  que se están posicionando como nuevos polos de innovación y emprendimiento. El primero porque tiene una muy buena ingeniería, arquitectura y diseños notables, también una raíz en la industria de alimentos. Y el segundo porque tiene fuerza en ingeniería química, electrónica y  un sector creativo muy desarrollado…



  • Ver original en America Economia
  • Publicado el miércoles junio 1, 2016


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