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7 lecciones de la pandemia COVID-19 para las empresas

Ante el COVID-19, las empresas han tenido que ajustarse, en principio reconfigurándose para mantener la operación, en segunda reinventándose para sobrevivir. Las limitaciones o debilidades se han hecho presentes ante esta crisis, que dejará muchas lecciones, pero también la emergencia de oportunidades que los negocios están más que gustosos a tomar.

Trabajo a distancia
Las empresas de un día para otro tuvieron que cambiar su manera de operar para preservar y proteger la salud de sus colaboradores.

Cambió, en mayor o menor medida, todo: la comunicación, limitándose al máximo o prohibiéndose las reuniones presenciales de los equipos, de proveedores, de clientes; se modificó el protocolo de viajes; se alentó la supervisión y apoyo de los que mostraron síntomas y se contagiaron; se reconsideró y reordenó el despacho de temas, a los prioritarios, más importantes y de mayor rentabilidad; se hizo efectiva la cuarentena obligada, especialmente, a los que regresaron de una zona de riesgo (lugares que presentaban un alto número casos de COVID-19) y aislamiento durante 14 días, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Reajuste de actividades

El distanciamiento social, provocó así, un reajuste de actividades, en un plan de acción que, como las fases de la pandemia, fue modificándose de acuerdo al avance de ésta. Esta situación inédita puso de relieve, muchas cosas que vale la pena reflexionar, entre otras:

– La importancia de mantener y cuidar el flujo de caja.

– La cercanía con las partes interesadas, particularmente con el cliente, en un sentido de solidaridad, pero también de fidelización a través de, principalmente, la comunicación. Asimismo, se entendió la importancia de explorar nuevas formas de pago, recompensas, descuentos y promociones.
Los análisis detallados de costos, para empezar por recortar “la grasa”.

– La empatía con los colaboradores. Como parte de la empresa, ellos pueden contribuir con ideas disruptivas, al fin y al cabo, son ellos los que están al frente de la operación y armar así, estrategias para conservar las plazas.

– La consolidación y refinanciación de deuda (interés, montos, plazos etc.) Y no embarcarse en mayores débitos, para mantener el negocio “como de costumbre”.

– El desarrollo de una mercadotecnia creativa, para atraer nuevos clientes.

– El mantener una cuenta separada, para el pago de impuestos.

Cuando todo esto haya pasado, habremos aprendido, que los análisis de riesgo son elementales; que la inversión en tecnología y en ciberseguridad nunca están de sobra y que nos tocó vivir en un mundo “volátil, incierto, complejo y ambiguo”. Empero que lo más importante es valorar, lo que pasamos desapercibido y que realmente importa en la vida.



  • Ver original en Alto Nivel
  • Publicado el viernes mayo 15, 2020


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