Neets, Freeters, Boomerangs…

En Inglaterra les llaman NEET´s –not in education, employment or training- (sin educación, ni empleo, ni entrenamiento). En Japón les dicen FREETERS, una mezcla de freelance (trabajador por cuenta propia) en ingles y arbeiter –trabajador en el idioma alemán-. Los españoles les llaman MILEURISTAS –porque tienen ingresos de no más de mil euros al mes-. En los Estados Unidos les llaman BOOMERANGS –jóvenes que se regresan a casa de sus padres al terminar los estudios universitarios porque no pueden encontrar trabajo-. En China tienen las ANT TRIBE – grupos de jóvenes recién graduados que se amontonan en las orillas de las ciudades al no encontrar un trabajo bien pagado-. En México son NINIS – ni estudian, ni trabajan-.

En las naciones mencionadas en el párrafo anterior, la economía no ha podido generar suficientes empleos para absorber a sus jóvenes y están creando una generación perdida, sin empleo o subempleada, incluyendo un número creciente de graduados a quienes tiene poco que ofrecer. Aunque las razones difieren un poco entre estas naciones, el resultado común es que han fallado en saber crear las oportunidades para aprovechar la energía, inteligencia y entusiasmo de las nuevas generaciones

Las tasas más altas de desempleo juvenil se presentan en Medio Oriente y el norte de África con 24% en ambas, según la OIT. La mayor parte del resto del mundo está cercana al 20% con excepción de Asia del Sur y Asia Oriental las cuales tienen tasas de desempleo de un dígito.

El desempleo en México es cada vez más preocupante y el sector juvenil es el más afectado, la tasa de desocupación de jóvenes es del 8,8%, superando la tasa nacional del 5,5%. Al referirse al problema mundial de desempleo juvenil, la OIT advierte del riesgo de que los jóvenes de hoy pasen a formar parte de una “generación perdida” al abandonar el mercado laboral por perder la esperanza al no encontrar un empleo. Por su parte, en México, el Observatorio Ciudadano de la Educación señala que existe un gran riesgo al coartar las expectativas de futuro de los jóvenes. “Han empezado a brotar síntomas de descomposición social, como violencia juvenil y vandalismo, desmotivación y apatía, creciente consumo de drogas y ocupaciones ilegales, que no deben percibirse ajenos al desempleo, la insuficiencia de oportunidades educativas y, en general, a la ausencia de alternativas de participación en distintas esferas de actividad”.

Los profesionales jóvenes con mayor educación son quienes enfrentan el mayor índice de desocupación. El grueso de desempleados del país lo conforman mujeres y jóvenes. La probabilidad para un recién graduado de encontrar una ocupación formal remunerada, apropiada a su nivel y perfil de conocimientos, es prácticamente nula. Según los datos del Observatorio Ciudadano de la Educación, solamente menos del 20% de los graduados consiguen un empleo adecuado a sus características en su primer empleo. De acuerdo con el Instituto Mexicano de la Juventud, alrededor del 50% de los jóvenes desempleados cuenta con una educación de media y superior. Por el contrario, la tasa de desempleo desciende en cuanto disminuye el nivel educativo.

Para los jóvenes sin trabajo. El descanso forzado puede ser una agonía de aburrimiento, “Me siento aburrido todo el tiempo, especialmente por las mañanas, mis padres quieren que yo trabaje y realmente necesitan que los ayude” –dice un joven mexicano. Otro dice: “he solicitado trabajo 15 veces en las últimas tres semanas y nadie me ha llamado. Estoy considerando irme al Norte pero ni siquiera tengo dinero para ello, estoy desmoralizado”.

El problema del empleo tiene dos vertientes: la falta de creación de empleos y la ausencia de empleos de calidad, con esto se genera una economía sumergida muy amplia. En las cifras del INEGI se detalla que alrededor del 60% de la población ocupada no cuenta con ninguna prestación social y que menos del 50% de los trabajadores tiene un contrato escrito y unas condiciones de estabilidad en el empleo.

Juan Castingts, profesor investigador de la UAM dice que “El contar con tecnologías atrasadas, sistemas de organización productiva deficientes, baja capacidad empresarial y a que los precios de los productos extranjeros son relativamente bajos, provoca que las empresas sin ser competitivas, paguen bajos salarios como condición para asegurar su existencia.

La única solución complicada pero segura para el desempleo es un crecimiento económico fuerte y sostenido que genere mucha oferta de empleo pero en la ausencia de esta solución, los economistas han estado trabajando en soluciones alternas a pequeña escala como programas de entrenamiento para estudiantes y programas de promoción de emprendedores. En el año 2008, la Universidad de Miami estableció un programa emprendedor llamado Launch Pad en todas sus carreras para convencer a los jóvenes de que iniciar su propia empresa es una opción muy válida y no solo una materia más que estudiar.

Existen también, en varios países latinoamericanos, programas en los que las empresas firman un convenio aceptando estudiantes como “internos” y les enseñan cómo se manejan las empresas. Estas empresas van desde micros hasta grandes empresas y estos programas han dado buenos resultados, el reto está en multiplicar de cientos a cientos de miles el número de participantes.

Dar más nivel de educación no es necesariamente mejor, Lo que realmente importa es empatar las habilidades y los conocimientos adquiridos con los que las empresas demandan. Irán y China se han convertido en “productores de títulos” y en ambos casos, el número de graduados que no encuentran trabajo se ha quintuplicado en los últimos diez años. En Estados Unidos y en Europa sucede lo contrario, un estudio de la OCDE indica que los jóvenes con menos educación tienen 4,6 veces más posibilidades de no encontrar empleo comparados con los jóvenes con más educación, lo que demuestra la importancia de la educación en una economía del conocimiento.

Este problema crónico del desempleo de los jóvenes puede reducirse con los esfuerzos coordinados del gobierno, los trabajadores, las empresas, las instituciones educativas y los propios jóvenes. En cierta forma, lo que todos debemos hacer, es plantar semillas para el futuro inmediato.

Juan Manuel Gonzalez Cerda

Juan Manuel Gonzalez Cerda

Ingeniero Mecánico Administrador egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Posgraduado en Japón en Producción de Acero y en Sistemas Japoneses para la Calidad y la Productividad.Diversas posiciones directivas en empresas de Monterrey y de la Comarca Lagunera; Actualmente es Director General de World Class Mining Services Mexico, Profesor...

Más sobre Juan Manuel Gonzalez Cerda

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este artículo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es responsable por el contenido y las opiniones expresadas, así como de la legitimidad de su autoría.

El contenido puede ser incluido en publicaciones o webs con fines informativos y educativos (pero no comerciales), si se respetan las siguientes condiciones:

  1. se publique tal como está, sin alteraciones
  2. se haga referencia al autor (Juan Manuel Gonzalez Cerda)
  3. se haga referencia a la fuente (degerencia.com)
  4. se provea un enlace al artículo original (https://degerencia.com/articulo/neets-freeters-boomerangs/)
  5. se provea un enlace a los datos del autor (https://www.degerencia.com/autor/jmgc)