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Lo que piden las pymes al Gobierno

Microempresas, pymes y autónomos tienen grandes retos por delante para sobrevivir: crecer, mejorar su capacidad tecnológica, innovar y dirigirse a nuevos mercados, es decir internacionalizarse. Para ello existe una opinión unánime en este colectivo: es necesario la eliminación de barreras burocráticas, fiscales y laborales. La lista de medidas y mejoras que los más pequeños plantea al nuevo Gobierno que se conforme en los próximos días es interminable.

Se trata de iniciativas que vienen a cubrir muchas carencias y lagunas existentes: desde estrategias para hacer llegar a los emprendedores formación empresarial hasta propuestas más prácticas para facilitar el día a día de la actividad empresarial, como ampliar y flexibilizar la tarifa plana de 50 euros de cotización a la Seguridad Social a la que los autónomos pueden acogerse durante los 6 primeros meses de actividad; reducir los trámites y plazos para constituir una empresa o darse de alta como trabajador autónomo; reducir los plazos medios de pago; simplificar los trámites burocráticos y administrativos necesarios en la vida diaria de una pyme (por ejemplo, a la hora de pedir una licencia medioambiental en el ayuntamiento)…

Otras medidas atañen a reformas fiscales como incrementar la cifra de negocio para poder presentar cuentas de modo abreviado y mejorar la fiscalidad aumentando el nivel de facturación en los pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades y en la liquidación mensual de IVA (no pagar este impuesto en una factura no cobrada). Incluso en esta lista de reclamaciones se incorporan nuevas tendencias, como impulsar la segunda oportunidad para los emprendedores y avanzar en la figura del autónomo con responsabilidad limitada para que ante cualquier contingencia responda con sus bienes profesionales y no con todo su patrimonio. En definitiva, un sinfín de propuestas que cambiarían el marco legislativo para facilitar la cultura empresarial y emprendedora en nuestro país.

Reformas
Aparte de que todas esas medidas prácticas puedan ser útiles y rentables para las pymes y autónomos, existen otras realidades de fondo que también deben cambiar para seguir adelante en este nuevo paradigma económico y tecnológico que ha tocado vivir. Si hay una característica que defina al tejido empresarial español es la reducida dimensión que tienen las compañías. El 95,9% son microempresas (de 0 a 9 empleados). Incluso, de éstas, un 55,1% ni siquiera tiene un asalariado. Según el estudio «La empresa mediana española», del Círculo de Empresarios, España es uno de los países de la UE con menor dimensión empresarial (solo por delante de Italia y Portugal), como demuestra el hecho de que el número medio de trabajadores por entidad es de 4,6 en 2016.

Y es que la realidad empresarial ha dado un giro de 360 grados en los últimos años, lo que exige un cambio cultural. María José Cano, profesora de la Escuela de Organización Industria (EOI), explica que «antes las empresas necesitaban empleados porque eran de producción, ahora se dedican al sector servicios y una sola persona puede dar muchos servicios. Esto ha pasado de ser de una necesidad a una cultura:ya no estamos ante la figura del empresario permanente, para toda la vida, sino ante una persona que crea una microempresa como forma de vida. Y si no triunfa quiere que el coste sea el menor posible para emprender de nuevo».

«Pasar de micro a pyme es un pasito que permite tener fortaleza para la supervivencia»
Cano señala que conviven dos tipologías de empresas: la tradicional y las nuevas, que se crean sobre todo en el sector tecnológico, «con muy buenas ideas y aportando un supernovedoso servicio al mercado, pero sin conocer ni saber gestionar la empresa internamente en el día a día.Muchas no tienen un modelo de negocio bien desarrollado, por eso fracasan».

En este cambio de filosofía hay que tener en cuenta que el tamaño importa para sobrevivir. «Pasar de micro a pyme es un pasito que permite tener fortaleza para la supervivencia. El 24% de las empresas muere al cabo de un año. En 2014, se crearon casi 400.000 empresas y desaparecieron una 330.000, con un saldo positivo de 70.000. Al final son las más grandes las que tienen una mayor vocación por innovar, para digitalizarse, para acaparar a trabajadores cualificados, con mayor vocación internacional para expandirse a otros mercados», explica Raúl Mínguez, director del servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de España.

La nueva cultura empresarial exige tomar nota de experiencias en otros países como Estados Unidos, donde el fracaso de una empresa se entiende como una forma de aprendizaje para el siguiente proyecto emprendedor. «Aquí no se perdona el fracaso, que a veces es externo al empresario», sostiene la profesora Cano. Para impulsar esa segunda oportunidad existen propuestas como suavizar y flexibilizar las formas de pago o de cancelación de las deudas de una empresa cuando fracasa. «De manera que les pueda permitir emprender otra vez». De hecho, Cano habla de cómo se extiende el movimiento mundial Fuckup Nights, nacido en México en 2012, para compartir públicamente historias de fracasos empresariales.

Morosidad
Emprender no es nada fácil en España. Muchos son los obstáculos que salvar para iniciar una aventura empresarial, como explica el empresario José María Torres, patrón de la Fundación Pimec, que ayuda cada año a 400 personas a volver a encontrar un trabajo o crear un nuevo modelo de negocio y apoya a autónomos que lo han perdido casi todo.

@NetCraman en #PremisPimes16 @fundacio_pimec colabora ofreciendo apoyo #legal a #empresarios en dificultades. pic.twitter.com/UFN0U63e1u— Net Craman Abogados (@NetCraman)

20 de junio de 2016
«Muchas empresas pagan hasta a 500 días a las pymes proveedoras cuando están cobrando a 27 días de las administraciones públicas»
«La primera causa de mortalidad de las pymes —cuenta— es la falta de liquidez debida a la morosidad y los problemas para encontrar financiación. Para sobrevivir dependen del pago de las grandes compañías. Sólo hay que recordar que un tercio de las empresas que han cerrado durante la crisis fue debido a la morosidad», dice. En su opinión la ley de morosidad y prevención contra impagados hace aguas. Esta normativa establece que entre empresas hay que pagar a 60 días y la Administración a 30. «Sin embargo, muchas grandes empresas pagan hasta a 500 días a las pymes proveedoras cuando están cobrando a 27 días de las administraciones públicas», se queja Torres. Esta situación «mata a muchas pymes por no poder financiar estos largos plazos de pago o les impide crecer en dimensión». De ahí que defienda la necesidad de hacer cumplir un régimen sancionador en los impagos y no permitir el acceso a la contratación pública a empresas que incumplan la ley.

Precisamente otra de las medidas urgentes que considera este empresario es hacer cumplir la ley de contratación pública «que debería favorecer la contratación pública de pequeñas y medianas empresas», dice. Y sin embargo,

Para impulsar la segunda oportunidad de un emprendedor propone medidas imaginativas como impulsar la figura de los ficheros positivos que ofrezcan información sobre el buen cumplimiento crediticio de las pymes que así lo hagan. Y en fiscalidad una reforma profunda para lograr un régimen tributario que tenga en cuenta la dimensión de las empresas con requisitos y obligaciones proporcionales a su tamaño e implementar un sistema de cotizaciones a la Seguridad Social por tramos y en base a los rendimientos netos obtenidos…



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el lunes julio 11, 2016
  • Noticia local de España


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