Liderazgo en tiempos de crisis - deGerencia.com
NOTICIA

Liderazgo en tiempos de crisis

Las contrariedades, los tropiezos, los desastres, los contratiempos y las adversidades sin duda forman parte del ecosistema de crecimiento y consolidación de las organizaciones; sortearlas o capitalizarlas para bien, no sólo del negocio, sino de los colaboradores, marcarán un antes y después en nuestro camino al éxito.

Esta realidad y sus fenómenos superan por mucho la visión convencional del ser humano; sin embargo, existen personajes que sobresalen por ser capaces de intervenir en el contexto e incluso transformarlo en medio de las condiciones más disímbolas y adversas: los líderes.

Actualmente, estamos viviendo situaciones que ponen a prueba nuestro liderazgo, nos estamos moviendo en un entorno VUCA, caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad. Un entorno que cambia de condiciones cada día y cada hora en temas tan complejos que nos impactan a todos.

Temas como el #UnDíaSinNosotras y el COVID-19 nos hacen plantearnos las siguientes preguntas sumamente relevantes ¿Cómo ejercer liderazgo en estas condiciones?, ¿Qué se necesita?, ¿Cómo doy certidumbre a mis colaboradores?

No perdamos de vista que el liderazgo existe en función de las organizaciones. No hay líder sin seguidores y correligionarios. Siempre se requiere de las personas para el logro de objetivos y metas. Por eso, en estos tiempos volátiles y disruptivos, quien guía los destinos de las empresas debe hacerlo con su principal activo: la gente.

Debemos entender que, cuando nuestros empleados no encuentran respuestas claras en su entorno, llámese gobierno, sociedad civil, etc., el primer punto de inflexión seremos las empresas y sus líderes. En este sentido, debemos asumir que el liderazgo de hoy tiene que ser resiliente y transformacional, un liderazgo que no sólo piense en el status quo, sino que vaya más allá.

Particularmente en tiempos convulsos, como los que ahora se viven, el liderazgo constituye una de las más apreciadas fortalezas: es la espina dorsal de la organización en todos sus niveles y espacios. ¿De qué otro modo sería posible salir adelante en ambientes de negocios que nos llaman a pensar de forma diferente e insospechada?

El líder de hoy debe inculcar valores, pero también tener un claro entendimiento de la sociedad actual y de estas mismas virtudes. Debe escuchar a su gente, ser cercano a ellos, a donde están los problemas. El líder no sólo debe ser un gerente y enfocarse al negocio, deber conectar con los individuos, no sólo para entregar resultados, sino para estar comprometido con sus problemáticas sociales.

A la crisis de algo tan cotidiano como el derecho a ser mujer y vivirlo con equidad ante lo masculino, se sumó lo que hoy es pandemia y mantiene al filo de la quiebra a empresas de todos los tamaños; las más grandes porque sus planes de continuidad de negocio resultan insuficientes y las pequeñas porque simple y llanamente no cuentan con ellos. Todas parecen sucumbir ante el coronavirus.

Como nunca, factores como la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad están generando un nuevo orden económico mundial. Para los apocalípticos, señalaría el semiólogo italiano Umberto Eco, la era termina de forma convulsa; en cambio, los integrados e impetuosos encuentran en el caos un mar de posibilidades.

Esta diferencia sutil pero no menos profunda parte del liderazgo creativo, basado en la responsabilidad social que no teme a los gobiernos ambiguos que generan desconfianza financiera y política. Es ahí donde emergen los líderes dispuestos a construir una nueva realidad, sin alteraciones absurdas, capaz de llamar a la participación comprometida y activa de la gente: la fuerza trabajadora.

Construir nuevas realidades

Ante las coyunturas, los líderes creativos construyen sobre la base de los valores aunados a misiones menos fantásticas y más compartidas con la generalidad, en ámbitos que se armonizan a través de la integridad de cada individuo que actúa pensando en el bien común.

Cierto es que “negocio es negocio”, pero, al final del día, son las personas el origen y destino final de todos los esfuerzos de los líderes. Son los colaboradores, los trabajadores, quienes conocen más de cerca los problemas y también quienes pueden encontrar el camino hacia soluciones inesperadamente creativas y algunas de ellas muy innovadoras.

Vivir en los tiempos actuales, revueltos por la marejada de mil y un fenómenos, nos deja ante tareas irrenunciables como:

• Retornar a los valores fundamentales de respeto, integridad y propósito humano.

• Preparar a la cultura de la organización para que en lo colectivo y lo individual, existan apertura y agilidad para abordar la realidad, como se presenta, con creatividad e innovación.

• Desarrollar la capacidad para librar los cambios más bruscos, sacando la mejor ventaja competitiva.

Ya no hay soluciones únicas basadas en el poder económico o el de las influencias. Antes bien, cada persona ayuda a formar ese espíritu colectivo que es la organización y que faculta a los líderes para ir más allá de las fuerzas inesperadas del contexto.

Estemos cercanos a nuestros colaboradores, seamos transparentes con ellos, fomentemos una cultura de valores, de integridad y de respeto. Somos el vértice de nuestras organizaciones y nuestras acciones permearán a cada uno de sus integrantes.



  • Ver original en Forbes Mexico
  • Publicado el jueves abril 2, 2020


  • Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.