La quiebra de BHS desnuda a Sir Phillip Green, el "Rey de las Tiendas" - deGerencia.com
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La quiebra de BHS desnuda a Sir Phillip Green, el «Rey de las Tiendas»

Sir Philip Green, londinense de ascendencia judía de 64 años, era un empresario modelo. A pesar de su gusto por la ostentación y sus regates al fisco, el dueño de Top Shop pasaba por un admirable ejemplo de emprendedor triunfal. Era El Rey de las Tiendas -«King of the High Street»-, al que la Reina hizo caballero en 2006 por sus servicios al sector del retail y sus buenas obras filantrópicas. La lista de ricos de «The Sunday Times» le calculó hace una semana una fortuna de 4.117 millones de euros. Su prestigio estaba tan asentado que en 2010 David Cameron lo nombró algo así como El Zar de la Eficiencia, con la encomienda de estudiar la estructura de la Administración británica para detectar fallos y diagnosticar como mejorarla. Sir Philip, que nunca ha ido corto de autoestima, dijo tras echar un vistazo: «Si llevase mi negocio como esto, apagaríamos las luces».

Todo ha cambiado esta semana, tras la entrada en concurso de acreedores el pasado lunes de los clásicos almacenes británicos BHS, con ochenta años de solera a sus espaldas. Green, que fue su propietario durante catorce años, se desembarazó de ellos en marzo de 2014 por el precio simbólico de una libra. El comprador fue un consorcio de un pequeño grupo de inversores llamado Retail Acquisitions. Su cabeza visible era Dominic Chappell, ex piloto de Fórmula 3000 y que ya presentaba dos quiebras en su palmarés.

La aventura de Chappell ha acabado como se esperaba, en otra ruina. El problema es que por el camino se ha desvalijado el multimillonario fondo de pensiones de BHS y las miradas apuntan a Sir Philip. El Zar de la Eficiencia, el Rey de las Tiendas, ha pasado de golpe a convertirse en el paradigma de un capitalismo inaceptable, que el «Financial Times», la biblia salmón de la prensa económica, resume así: «Contabilidad intrincada, responsabilidad limitada y lagunas fiscales».

El Zar de la Eficiencia ha pasado de golpe a convertirse en el paradigma de un capitalismo inaceptable

El Parlamento solicitará que Sir Philip Green explique cómo se ha generado un agujero de 571 millones de libras en el fondo de pensiones de BHS cuando él se llevó de la firma 580 millones («Financial Times» incluso eleva la cifra de lo que ganó con la compañía a 1.200 millones de libras, 1.534 millones de euros). ¿Vació Green la compañía, o simplemente la mantuvo y aguantó de sus empleos hasta que era imposible salvarla? En 1928, empresarios estadounidenses abrieron en Brixton, al sur de Londres, la primera de las tiendas de British Home Stores (BHS). Hoy son 164 por todo el país, con once mil empleados y un fondo de pensiones que da cobertura a 20.000 titulares. Pero los almacenes BHS se han ido quedando anticuados y su deuda ha ido engrosándose peligrosamente, hasta alcanzar los 1.660 millones de euros (732 del citado fondo de pensiones). El agujero ha acabado en concurso de acreedores. En principio las tiendas seguirán abiertas mientras se busca un comprador, pero los trabajadores se declaran «devastados» y temen seriamente por sus empleos.

Negociación frustrada
La quiebra de BHS, que a juicio de algunos expertos «se había quedado en los años ochenta» y había descuidado la venta por internet, puede ser la mayor del retail británico desde la caída en 2008 de Woolworths, que costó 30.000 empleos. Una treintena de firmas se interesaron por BHS, pero finalmente no fructificaron las conversaciones. El último posible salvador fue Sports Direct, pero al frustrarse la negociación el pasado fin de semana llegó el concurso.

Green nació en el Sur de Londres, dejó la escuela a los 15 años y comenzó a trabajar en la gasolinera que poseía su madre. Un visionario para los negocios, tras trabajar en una zapatería a los 23 creo su primera empresa, una firma de importación de vaqueros. Luego vino el mundo inmobiliario y después las cadenas de ropa. Es el dueño del grupo Arcadia, que agrupa a Top Shop, Topman, Burton, Dorothy Perkins y Miss Selfridge. Desde 1990 está casado con Tina Green, una sudafricana residente en Mónaco, a la que tuvo el buen ojo de hacer titular de la compañía. Beneficiándose del régimen fiscal británico que favorece a quienes en teoría generan sus ingresos fuera –la llamada «tax avoidance»-, Arcadia logra enormes exenciones tributarias por su filiación monegasca. Sir Philip vive en Londres de lunes a jueves y el viernes vuela a Montecarlo a ver a su mujer y sus dos hijos. Sus detractores lo ven como un empresario que ha jugado siempre en el límite y al que ahora empieza a vérsele la cara B. Sus partidarios lo ensalzan como un renovador de la industria británica del retail que ha creado miles de empleos.

Lujo desatado
Philip Green no pertenece al modelo del multimillonario discreto a lo Ortega. Posee tres súper yates, el último llamado «Corazón de León», y en un cumpleaños de su mujer, Tina, le regaló un Monopoly de oro con sus propiedades más relevantes resumidas. Sus fiestas son legendarias por el cartel de famosos asistentes y su coste. Cuando tenía 55 años, para celebrar el bar mitzvan (iniciación religiosa judía) de su hijo Brandon, organizó un festejo en el que actuó Beyoncé, con 200 invitados que volaron en aviones privados a Chipre. Cuentan que a veces se chotea de algunos de sus competidores con frases sardónicas: «Tú el único jet que conoces es Easyjet [la compañía de bajo coste]»…



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el lunes mayo 2, 2016


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