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La industria de España se hunde

“La industria española se hunde”. Es uno de los titulares que se han repetido en las últimas semanas en la prensa del país. Los sindicatos reclaman “medidas urgentes” y a largo plazo. La patronal lamenta que el sector apenas supone un 14% del PIB nacional (16% sumando la energía) cuando el objetivo que marcó la Unión Europea para 2020 era del 20%. La inestabilidad política y las reformas pendientes amenazan con herir de muerte a un ecosistema que todavía emplea a más de 2 millones de personas, pese a haber perdido 132.000 puestos de trabajo en la última década.

“El Covid-19 sólo ha acelerado un proceso de desindustrialización que arrastramos desde hace tiempo”, dice a Infobae José Manuel Casado López, responsable de política industrial en Comisiones Obreras, uno de los sindicatos mayoritarios. Denuncia que, más allá de la parálisis del tejido productivo y la caída coyuntural de la demanda que han afectado a toda Europa por la pandemia, las instituciones españolas no se han preocupado por garantizar los derechos de los trabajadores y mantienen una reforma laboral que “abarata el despido”.

Advierte que la crispación política es mala para la confianza del sector. “Todavía arrastramos los presupuestos del anterior gobierno, los que aprobó en 2018 Cristóbal Montoro (ex ministro de Hacienda con el Partido Popular). Mientras en el resto de países van de la mano para salir juntos de esta crisis, más allá de ideologías, en España los políticos van por un lado y la sociedad por otra. Es lamentable que no se hable en el Parlamento de lo que ha pasado con Nissan y Alcoa”.

Se refiere al anuncio del cierre de la planta de coches Nissan en Barcelona que dejará a 3.000 empleados en la calle y al plan de despidos del fabricante de aluminio Alcoa para 534 personas en Cibrao (Lugo). “En ambos casos los problemas venían de antes, pero las empresas aprovechan estas situaciones de emergencia para aplicar los recortes. A eso sumamos que España no cuenta con centros de decisión, es decir, que esos despidos o cierres se deciden fuera del país, pese a que afectan a los trabajadores de aquí”, explica.

El agujero en el automóvil, un sector estratégico en España como segundo productor de coches de Europa (sólo detrás de Alemania) y que aporta un 9% del empleo nacional, va más allá de Nissan. Ha sido el más afectado por la parálisis impuesta durante la cuarentena, prácticamente llegando a la desaparición del mercado durante abril. Ancaf (la asociación que defiende a los fabricantes) estima que este año se venderán 660.000 vehículos menos que en 2019, generando unas pérdidas de 2.500 millones de euros.

En el sector, inmerso en una drástica reconversión hacia modelos de coches eléctricos y no contaminantes, hicieron mucho daño las declaraciones de la actual ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, sobre la “muerte del diésel” hace dos años. El presidente de Anfac lamenta que si desde el gobierno no se lanza un mensaje “friendly” con el automóvil, se les estará impidiendo competir con empresas de otros países, en especial de Asia.

“No podemos ser unos Quijotes: si en China producen coches más baratos porque se saltan los certificados medioambientales, tenemos que hacerles frente con impuestos más altos. No se trata de proteccionismo sino de jugar todos con las mismas reglas”, dicen desde Comisiones Obreras.

De fondo hay un problema más complejo: el cambio del modelo de industria, la digitalización, el respeto por el medio ambiente, la importancia del I+d+i (investigación, desarrollo e innovación); la nueva realidad que requiere una inversión que los distintos gobiernos en España han ido retrasando (cuando no reduciendo), sin ser el actual gabinete del socialista Pedro Sánchez la excepción a la regla.

“El debate debería centrarse en cuál es la apuesta de España para el futuro, hace falta un cambio de mentalidad. Somos una nación con una industria fuerte, el problema es que hasta ahora se ha centrado en la mecanización y, desde hace tiempo, hay una reconversión del sector hacia lo tecnológico, y eso es imparable”, reflexiona para Infobae el economista José Carlos Díez.

Según su visión, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, sumada a esta revolución tecnológica, ha dejado a Europa en desventaja en los mercados internacionales. “Esta crisis estructural que afecta a todo el continente europeo viene desde hace tiempo. La recesión económica de 2008 aceleró el proceso y el Covid19 lo ha convertido en algo urgente, que no podemos demorar más”, advierte.

Soluciones: el dinero de la UE

Hay algo en lo que coinciden todas las fuentes consultadas, desde los sindicatos a la patronal, incluyendo al gobierno y a los expertos: la solución para la industria en España pasa necesariamente por una política común en la Unión Europea que defienda los intereses de los países miembros y, más a corto plazo, la inyección de efectivo a través del plan de reactivación económica que contempla la Comisión Europea para paliar los daños de la pandemia.

España ha propuesto que un 10% de ese millonario paquete de ayudas (en torno a 750.000 millones de euros para todo el grupo, según lo aprobado por la presidenta comunitaria Ursula von der Leyen) vaya a parar a la industria de la automoción, que conforman 1,4 millones de empresas en la Unión Europea.

Los sindicatos advierten del peligro de administrar ese dinero con una visión cortoplacista. “Es el momento de abordar la transformación integral de nuestra industria para los próximos 20 años, invirtiendo en la formación de los trabajadores y en la renovación del tejido productivo. Si, por el contrario, el gobierno destina las ayudas para facilitar el cierre de empresas y pagar indemnizaciones, la industria española estará condenada a la desaparición”, dice José Manuel Casado López, de Comisiones Obreras.

Desde la patronal están de acuerdo en que este es el momento de abordar las reformas pendientes. Señalan que la industria “lleva ya demasiado tiempo teniendo un peso inferior al que debería tener” y advierten del riesgo de una caída continuada del IPI (índice de producción industrial), que en abril registró el mayor descenso de la historia, con un 33,6%.

“La industria va a necesitar el apoyo de todos”, dicen a Infobae fuentes de la CEOE, la patronal española. Destacan entre las medidas más urgentes normalizar importaciones y exportaciones, así como el tránsito de mercancías y trabajadores por las fronteras europeas, la reactivación de la construcción, reducir los costes energéticos para aumentar la competitividad y atraer la inversión.

Al gabinete del presidente socialista Pedro Sánchez se le ha achacado que se haya concentrado sólo en “tapar agujeros” por la crisis sanitaria sin que todavía se haya sentado con los distintos representantes para hablar sobre el futuro de la industria. “España ha vivido del ladrillo (la construcción) y el turismo, pero la pandemia ha cambiado esa realidad, por lo menos las visitas de turistas van a estar paradas durante un tiempo, debemos apostar por nuestro tejido industrial”, comentan desde Comisiones Obreras.

“El primer objetivo del gobierno ante la crisis del Covid-19 fue establecer las medidas necesarias para reforzar el sistema nacional de salud”, dice a Infobae a través de un cuestionario el director de industria y pyme del gobierno, Galo Gutiérrez-Monzonís. A partir de ahí, señala su esfuerzo por “mantener el tejido productivo y el empleo” para que las industrias españolas “puedan encarar el futuro con garantías”.

En sus respuestas fía el futuro de la industria española a las ayudas europeas. “Es fundamental disponer de esos recursos. España alinea su programa de recuperación con el de la UE, cuyas instituciones parecen haber aprendido la lección de 2008 en la forma de encarar la salida de la crisis”, dice en referencia al cambio de política desde Europa, que contempla inversiones en lugar de recortes.

Otro miembro del gobierno, el vicepresidente Pablo Iglesias y líder del partido de izquierdas Podemos, planteó otro escenario en el Congreso, advirtiendo que las nacionalizaciones de industrias “son perfectamente posibles en la Constitución”. De hecho, la propia Comisión Europea contempla esa opción siempre y cuando sea un último recurso para evitar “el sufrimiento social” y los “fallos del mercado”.

“No es cuestión de estar en contra de la intervención pública en las empresas, en China lo hacen y se han convertido en líderes de varios sectores. Pero para ello debes tener antes un plan industrial y tecnológico. En España hablan de nacionalizar la planta de coches de Nissan, ¿pero para qué, qué haces con ese edificio?”, se pregunta el economista José Carlos Díez.

Según su opinión, la solución pasa por facilitar desde las instituciones el acceso a los mercados internacionales de las empresas españolas. Cita el ejemplo del gigante textil español Inditex (dueño de la marca Zara), con éxito global, como una muestra de adaptación a las nuevas circunstancias. “España necesita a ese tipo de empresarios innovadores y apoyarlos, el problema es que tenemos pocos”, dice Díez.

Pese a que en el primer trimestre de 2020 Inditex registró pérdidas por primera vez en su historia por los efectos del coronavirus (se vio obligado a cerrar el 90% de sus tiendas en todo el mundo), ha reorientado su estrategia, fomentando la digitalización para cumplir el objetivo de que en 2022 una cuarta parte de sus ventas sean online, aunque eso implique cerrar cerca de 1.000 tiendas entre este año y el que viene.

Aunque es un problema que venía de atrás, será el gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos quien tendrá que afrontar la crisis de la industria en España, pues el país se enfrenta en los próximos meses a una de las peores crisis económicas de la historia reciente, que traerá consigo desempleo y una caída del consumo, justo cuando parte de la sociedad empezaba a recuperarse de la recesión de 2008.



  • Ver original en InfoBAE
  • Publicado el sábado junio 13, 2020
  • Noticia local de España


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