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Amazon, Facebook y Google, ¿villanos?

¿Héroes o villanos? Ésta es la gran cuestión que tienen que dilucidar las autoridades de EEUU y que ha puesto a todo el mundo en vilo porque puede condicionar el desarrollo tecnológico en los próximos años. Simplemente al conocerse la noticia de que el departamento de Justicia de EEUU iba a iniciar la investigación, Facebook se desplomó un 7% en Bolsa y Google perdió 40.000 millones de dólares de valor bursátil en apenas una jornada.

Si los reguladores americanos dictaminan que Amazon, Google, Facebook y Apple tienen una posición de monopolio en sus respectivos mercados y consideran que utilizan este poder para impedir el acceso de competidores, podrían tomar medidas drásticas como ocurrió en 1911 con Standard Oil y en 1982 con AT&T. Standard se vio obligada a dividirse en 34 empresas -Exxon y Mobil, entre ellas- y AT&T se desmembró en las siete Baby Bells.

En Washington ya se especula con la posibilidad de obligar a las tecnológicas a afrontar procesos similares de confirmarse sus malas prácticas. Desde obligar a deshacer las adquisiciones realizadas -en ese hipotético caso Facebook tendría que devolver Instagram y WhatsApp- a impedir que estos gigantes entren en determinados mercados o a forzarles a que algunas de sus plataformas se conviertan en compañías separadas. En este caso, Amazon tendría que segregar su negocio de vídeo bajo demanda o su división de Cloud.

Impuestos y ‘fake news’

Pero tampoco parece serio que se castigue con la destrucción a estas tecnológicas que han sido muy eficientes y que han logrado el éxito gracias a ofrecer buenas propuestas de valor que han resultado muy positivas para los consumidores. A ningún ciudadano le han obligado a convertir a Amazon, Facebook, WhatsApp o Apple en sus servicios preferidos. Más que por su posición de monopolio, el acoso al que las autoridades americanas están sometiendo a Amazon, Google, Facebook y Apple tiene mucho que ver con el mal uso que estas compañías han hecho de los temas de privacidad, con su opacidad a la hora de pagar impuestos y con su papel como propagadores de la desinformación a través de las fake news. Hace sólo un año que explotó el escándalo Cambridge Analytica, una compañía que hizo un uso indebido de la información personal de 50 millones de usuarios de Facebook -facilitada por la propia red social- con el objetivo de utilizar esos datos para influir en elecciones políticas.

Ésta fue la gota que colmó el vaso y que ha llevado a la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, a realizar una dura acusación sobre las grandes tecnológicas: “El poder económico injustificado y concentrado en manos de unos pocos es peligroso para la democracia”. A las críticas de Pelosi sobre el poder de estos gigantes se han sumado otros destacados políticos de tal manera que el debate sobre los monopolios protagonizará las elecciones americanas de 2020. Hay voces que condenan, por ejemplo, el destrozo que Amazon está provocando entre los supermercados tradicionales de EEUU. Pero, sin embargo, millones de consumidores en todo el mundo están encantados con el servicio que les ofrece el líder mundial del ecommerce.

Quizás es por esto que hasta ahora las autoridades americanas no han supervisado a estos gigantes tecnológicos y les han dejado crecer sin ningún tipo de regulación ni cortapisa.

Si se trocean, ganan los chinos

La Comisión Federal del Comercio (FTC) y el Departamento de Justicia -las dos entidades con atribuciones en temas de competencia- se han repartido las cuatro compañías para investigarlas. Amazon y Facebook serán para la FTC, y Apple y Google para el Departamento de Justicia. La investigación va a obligar a revisar las actuales reglas antimonopolio, ya que el sector tecnológico no existía cuando se formularon. Además, se trata de compañías tan globalizadas que influyen sobremanera tanto en la vida diaria de los ciudadanos como en el desarrollo de gran número de sectores:_comercio, publicidad, telecomunicaciones, servicios a empresas, inteligencia artificial, ocio, música, banca, seguros… Basten dos ejemplos: Facebook tiene 1.800 millones de usuarios mensuales activos en el mundo y Amazon vende productos de 5 millones de empresas.

Aunque hay políticos americanos partidarios de trocear a estos gigantes, los expertos del sector consideran que una medida de este tipo es de difícil justificación jurídica, y además no garantiza una solución satisfactoria porque las compañías que surgieran de la desmembración de Amazon, Google, Facebook y Apple seguirían manteniendo una posición de dominio en mercados muy concretos. Al presidente americano Donald Trump tampoco le gustaría que sus gigantes tecnológicos perdieran competitividad frente a sus homólogos chinos.

Por tanto, lo más probable es que el Congreso de EEUU dicte finalmente una nueva legislación para el sector tecnológico que sirva para vigilar estrechamente a estos grandes grupos y evitar así los excesos que se están produciendo. Pero no va a ser fácil porque Amazon, Google, Facebook y Apple se han convertido en las compañías que más lobby hacen tanto en Washington como en Bruselas. Sólo Google invirtió el año pasado en hacer lobby 20 millones de euros en Estados Unidos y más de 6 millones de euros en Europa. Esto no impidió que Bruselas impusiera varias multas al rey de los buscadores por prácticas anticompetitivas en el mercado de la publicidad y por usar su sistema Android para favorecer sus propios servicios en perjuicio de los de la competencia.

¿Serán capaces finalmente de poner el cascabel al gato?

LAS ACUSACIONES

El poder dominante en el mercado de las empresas investigadas es evidente, pero lo que tienen que analizar las autoridades es si utilizan su posición para destruir a los competidores y para impedir el acceso a terceros a sus mercados. Amazon prácticamente controla el 50% de las ventas online y se le acusa de presionar a los vendedores que usan su plataforma y de copiar productos. Si una empresa privada vende un determinado producto en el marketplace de Amazon y tiene éxito, la compañía de Jeff Bezos copia el producto y lo vende con su marca propia. Además, a Amazon también le critican por tirar los precios para eliminar a los supermercados físicos, por intentar monopolizar la logística y por espiar a los consumidores a través de su asistente de voz Alexa. Google domina el 90% de las búsquedas por Internet y además es dueño de Android, el sistema mayoritario en los móviles. A Google se le acusa de favorecer sus propios productos

en las búsquedas, de abusar de su influencia en el mercado publicitario y de excluir a competidores en su Play Market de los móviles. De esto mismo está acusada Apple, de abusar de su posición monopolística en su mercado de aplicaciones. Spotify culpa a Apple de imponerle trabas para favorecer a su propio servicio Apple Music. El caso de Facebook es el más controvertido por los problemas de privacidad. A la empresa de Mark Zuckerberg se le achaca que no sea capaz de controlar las fake news y que se lucre con el uso de datos privados de sus 1.800 millones de usuarios aprovechando que monopoliza las redes sociales tras comprar Instagram y WhatsApp. Facebook y Google, además, controlan más del 60% de la publicidad por Internet, lo que les da un gran poder sobre las empresas…



  • Ver original en Expansion Directo
  • Publicado el viernes junio 14, 2019


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