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Clase media

El mundo, desde que el gregarismo humano devino en Polis y se organiza la convivencia en Estados tiene unos sufridores, que soportan todo el tinglado que, perdido en la noche de los tiempos, ya no se sabe si se organizó para administrar, ayudar y dar servicios, o ese monstruo burocrático, como el cerebro, crea un puñado de elementos u órganos para que le alimenten. Siendo estos los que soportan el mayor peso, y otros los que se aprovechan de la cautividad de los “esclavos”, sobre las espaldas en que se hacen recaer la mayoría de las necesidades financieras de todo el aparato. No teniendo este colectivo, ni información, ni derechos, ni posibilidad de defenderse, ni capacidad para escapar. Tal es la maquiavélica estructura que se ha construido y, en la que caemos una mayoría cada vez mas aborregada, como un enorme rebaño al que acosan unas jaurías y que van diezmando cuando necesitan alimento. ¡Ay, si nos uniéramos!.

¿A que se siente identificado?. ¿Dónde, en la jauría, o en el rebaño?. La Leyes, que no siempre hacen justicia, se establecen en teoría para que la cumplan todos y cada uno de los ciudadanos de un país o Estado. En este en el que vivimos, esto no es así. Desde las más relevantes a las más minúsculas, que regulan nuestras actuaciones y sobre todo nuestras obligaciones, las cumplen, solamente con todo el rigor, la Clase Media. El código Penal, el Civil, el de Comercio, el de circulación, los impuestos, las gasolinas, los Ibis, rodajes, aparcamientos, transportes públicos, impuestos Locales, Autonómicos, estatales, la Seguridad social, las medicinas y mil y uno que me dejo incluidas, recaen única y exclusivamente, están diseñadas exclusivamente, no para proteger sino para saquear a la clase media. Los demás no la cumplen si no quieren, ni asesinos, ni terroristas, ni grandes evasores, ni los de la economía sumergida, ni políticos en declaraciones o actuaciones, ni las comunidades que se creen superiores, ni ciertos miembros de la policía, ni los que defraudan al paro, ni a las incapacidades, ni a los funcionarios enchufados, ni a la productividad de ciertos empleados, ni a las bajas fraudulentas, ni a los gastos sin control, desmedidos o despilfarros, ni a los corruptos que nada devuelven, ni a los que presumen de listos por robar a la SS, de tener un chollo o varios, ni a otro largo etc, mil y uno que me dejo también.

No, ya no es social exprimir a la clase media, ya que a quien se esquilma es a los que de verdad necesitan atención, cuidados y a veces el paro, pero para ganar las elecciones, ciertos partidos recurren a lo mas bajo de la indignidad de esa parte de la sociedad, también cautiva, pero que en este caso recibe, a cambio de su dignidad y de su posibilidad de desarrollo una limosna estatal que los vincula al voto.

A la clase media, se la puentea, se la ningunea, se la ordeña y se la obliga en la inmensa mayoría de los casos a renunciar a los servicios que en exclusiva financia, para que contrate otros paralelos ya que el derroche, la subvención de los afectos y la mala administración hace que las arcas estén siempre vacías y no se les ofrece con la debida prontitud o efecicacia.

Hasta el carné por puntos, se cebará mas en los trabajadores honrados, que a la vez tengan su pisito para responder de lo que hagan, que de los grandes asesinos de la carretera. Si no vean donde se colocan los controles, en la rotonditas, para ver si tenemos todos los papelitos o no frenamos suficiente en un STOP. Las inspecciones de trabajo, de SS, de higiene y seguridad, de hacienda, las reclamaciones, los embargos, los asaltos a las cuéntas corrientes, la obligatoriedad de ser policías y delatores, recaen sobre la clase media, como lo del robo de las gasolinas, de los viajes, gastos de emisiones, impuestos todos recurribles pero que ese colectivo no tiene tiempo, ni dinero, ni posibilidad de defensa real y autentica. Ponerse en inmensas colas para recibir agresiones de funcionarios desconsiderados a veces, desencajados en la mayoría de las ocasiones, con papeleo interminable indescifrable, inteliglible. Y a los legitimados para asaltarnos, bancos, telefonías, ayuntamientos, haciendas autonómicas y otro largo etc. A nadie le interesa controlar esto, pues todos estamos implicados y es que, la cosa tiene mérito, en vez de unirnos para votar, en clases, con la idea de la superación de la lucha de clases, lo hacemos en partidos en los que hay de todas las clases. Eso puede parecer mejor, pero no lo es. Normalmente y con Leyes justas, las clases las forman los que trabajan, o los que lo hacen mas duro que otros, o no tienen los privilegios que otros, y, cuando los privilegios o conquistas sociales, no son extensibles a todos los ciudadanos, deberían desaparecer, por injustos e intolerables. Votemos con sentido de clase y defendámonos de los buitres. No estamos muertos y somos muchos más.

A reflexionar.

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Lorenzo Soriano

FORMACIÓNLicenciado en CC.PP.EE. y CC. Rama Empresarial por la Universidad Complutense De Madrid. Estudios en la Universidad Autónoma y el CEU de la Fundación San Pablo. TEAT, Técnico en Empresas y Actividades Turísticas, Universidad de Baleares. ACTIVIDAD PROFESIONALDirector Adjunto del Grupo Sansó Rubert en Canarias, para el desarrollo de misiones...

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