Volkswagen se asoma entre los restos de la humareda - deGerencia.com
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Volkswagen se asoma entre los restos de la humareda

Si esto fuese un anuncio de coches, veríamos un Volkswagen en el fondo del pozo pedregoso al que cayó debido al escándalo diésel, cargado con 2.600 millones de provisiones en el tercer trimestre y escalando a una increíble velocidad, con un beneficio de 7.735 millones de euros en los nueve primeros meses del año, según anunció a finales de octubre. Esta cifra supone un aumento del 31,3% en comparación con el mismo periodo anterior y un triunfo sin paliativos para el conductor, el presidente de Volkswagen Matthias Müller. Pero esto no es un anuncio, sino más bien una revisión. Al abrir el capó y examinar el motor que tira de esta espectacular remontada, lo primero que vemos es un aumento de ventas en América del Sur, países del Este y Estados Unidos. Este último es el más sorprendente, con ventas de 630 coches al día, un avance anual del 3,8%, gracias a una política de precios muy agresiva. Sólo en septiembre el nivel de comercialización de la firma alemana ascendió en Norteamérica un 17.9%. Un vistazo al ventilador nos habla además sobre mejores relaciones con los gobiernos en cuyos territorios opera, que Volkswagen parece llevar adscrito en su ADN empresarial.

Las provisiones que ha debido afrontar son un 0,9% menores que un año antes y el beneficio neto atribuido subió hasta septiembre un 31,3% (7.535 millones de euros). El resultado operativo aumenta por tanto hasta septiembre un 23,3% (10.600 millones de euros). Los costes de la crisis del diésel alcanzan ya los 25.000 millones de euros según analistas independientes, 14.500 millones si hacemos caso a su director financiero, Frank Witter. Pero avanza con firmeza gracias a un auge destacado en las ventas de SUV, el todoterreno Tiguan, que está logrando aumentos del 6,3%, hasta los 2,65 millones de vehículos, y otorgando a la compañía gran capacidad de tracción.

La multinacional ha elevado ventas en países del este de Europa, América Latina y EE.UU.

Esas son las claves del ascenso, según el analista de Haldelsblatt Gabor Steingrad. La facturación mejoró entre enero y septiembre un 6,8% (170.864 millones de euros) y las entregas subieron un 2,6% (7,806 millones de vehículos). Gracias a este nivel de ventas, cuenta con una liquidez neta de 25.400 millones de euros, «un colchón financiero suficiente», según Witter, y prevé en 2017 una rentabilidad operativa antes de extraordinarios de algo más del 7%.

«Está vendiendo más y más caros todoterrenos en China y los modelos Atlas, Skoda Karoq y Seat Ateca (Seat mejoró un 12.3%, 154 millones) están ayudando a compensar provisiones e inversiones en conducción autónoma y electro movilidad», diagnostican los analistas de Société Génerale, que han elevado el precio objetivo de las acciones de Volkswagen un 21%, hasta los 188 euros. Añaden que valoran el apoyo que recibe la empresa de las administraciones públicas.

Relación con el Estado
El trato que el Estado debe dar a Volkswagen tras el escándalo ha sido uno de los principales asuntos de la reciente campaña electoral, al mismo nivel que la crisis de los refugiados, por ejemplo, y los resultados señalan que se ha impuesto la línea trazada por Merkel, que públicamente ha acusado al sector de «dilapidar la confianza», pero que pone por delante los 800.000 empleos que dependen del automóvil en su país, por lo que opta por no exigir medidas tan drásticas como las que benefician a los clientes afectados en EE.UU., a los que Volkswagen tendrá que recomprar los coches diésel trucados.

Esa relación con el Estado está inscrita en la estructura de su accionariado. El estado federado de Baja Sajonia posee el 11,8% de las acciones, con un derecho de voto del 20%. Sin duda esta característica genera una cultura de adhesión a los gobiernos regionales como la que ha llevado a Seat a arriesgar su estabilidad económica con tal de no perder el favor de las instituciones en Cataluña.

Aun así no puede cantar victoria todavía. Ateniéndonos al tercer trimestre, ganó 1.061 millones de euros, lo que supone una caída del 53.4% respecto al mismo periodo del año pasado. La Comisión Europea ha incautado además material informático en la central en Wolfsburgo y en la de Audi, en Ingolstadt, por las sospechas de prácticas de cártel. Continúan, por tanto, los problemas de reputación, a los que se suman las últimas acusaciones sobre estar gestionando 17.000 millones en Luxemburgo para evitar la dura fiscalidad alemana. Y a medio y largo plazo, aún está por librarse la batalla del coche eléctrico. Si Müller quiere un buen anuncio publicitario, tendrá que aumentar el ritmo de inscripción de patentes.



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el domingo noviembre 5, 2017


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