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Ser prosumidor durante y después de la pandemia

Toffler inventó el término prosumidor para designar a quienes crean bienes para su propio uso o disfrute, antes que para venderlos. Es el que cocina una tarta y se la come

Alvin Toffler en “El shock del futuro”, publicado en 1970, se convirtió en un pionero de la especulación tecnológica. Algunas de sus predicciones se fueron cumpliendo.

Sobre el empleo

Adam Smith advirtió que la división del trabajo incrementa la productividad. Pero cuanto más especializada es hoy la tarea, en economías competitivas impulsadas por la innovación, el costo de integrarlas puede superar el valor de la especialización. La innovación de vanguardia surge en equipos que superan los límites de su disciplina. La división del trabajo hará que los empleos surjan y desaparezcan según las necesidades del momento.

Sobre el tiempo

Las fábricas de la era industrial establecían horarios fijos y puestos estandarizados. Las escuelas preparaban a los futuros trabajadores con una disciplina semejante.

En EEUU los niños, en sus característicos autobuses, eran preparados para llegar a tiempo al trabajo. En la escuela sonaban timbres y desfilaban en clases de duración estándar.

Pero la economía actual, para la cual no están bien preparados, funciona con principios distintos. Para Toffler, medimos con conceptos del siglo XIX un tiempo que ya no es el que era.

Sobre el prosumidor

Toffler inventó el término ‘prosumidor’ para designar a quienes crean bienes para su propio uso o disfrute, antes que para venderlos. Es el que cocina una tarta y se la come. Pero no es tan solo un acto individual, puede que la comparta, sin esperar algo a cambio. El prosumo puede incluir el trabajo no remunerado para crear valor y compartirlo con otros.

Cobra valor la figura del prosumidor, por el papel activo que puede jugar a la hora de aprovechar oportunidades y porque todos lo seremos en algún momento. De hecho, ya lo somos. El trabajo gratis escapa a la relación laboral convencional.
Tampoco se refiere a la economía informal, sino a tareas sencillas como escribir para internet o limpiar la casa de un familiar.

Sobre la ciencia

Ahora la ciencia enfrenta una tormenta de arena de subjetivismo, alimentada por un posmodernismo y el floreciente espiritualismo. Su influencia está devaluada por los casos de corrupción que vinculan a científicos con laboratorios farmacéuticos y por el temor a futuros avances biológicos que amenacen las definiciones de humanidad. Hoy se debate la responsabilidad de la ciencia en la proliferación de la pandemia generada por el corona virus.

El método científico está siendo atacado por gestores de la verdad que prefieren basarse en la revelación mística o en populismo. La batalla cuestiona los fundamentos del conocimiento.

También alimenta la incertidumbre propia de la época el hecho de el ser humano ha sido capaz de destruirse a sí mismo utilizando sus adelantos tecnológicos como herramienta del mal.

La predicción de Bill Gates

Un profesional proveniente del mundo de los negocios predijo la pandemia de corona virus, sin que nadie le hiciera caso. Actualmente la fundación de Bill and Melinda Gates apoya la investigación que muestra que hacer para actuar ante la pandemia.

Sugiere que el hisopado para detectarlo debe funcionar de modo similar a una prueba de embarazo y hecho en el hogar. Esta prueba puede estar disponible en unos pocos meses pero debe comenzar con trabajadores esenciales, personas sintomáticas y los que han estado en contacto con enfermos, para no despilfarrar el recurso perdiendo grandes reservas del test.

Sugiere el rastreo de contactos con herramientas digitales. Con aplicaciones que ayuden a recordar dónde se estuvo y revisar el historial sobre sus posibles contagiados. Como es de público conocimiento, Bill Gates dice que en este momento, no hay tratamiento para Covid-19 . Y agrega que su fundación está financiando un ensayo clínico que dará una indicación de si funciona para fines de mayo. También investigan sobre vacuna de ARN que convierta al propio organismo en una unidad de fabricación de vacunas. Hay al menos otros cinco esfuerzos que parecen prometedores Pero tener una vacuna efectiva no es todo. Según dice «incluso antes de que haya una vacuna segura y efectiva, los gobiernos deben determinar cómo distribuirla.

Debería haber un acuerdo global sobre quién debería recibir la vacuna primero, pero dada la cantidad de intereses en competencia que existen, es poco probable que esto suceda.

La receta para ingresar al sistema capitalista

La vieja receta era poder crear algo vendible, conseguir empleo, recibir una herencia, obtener una donación, un regalo o un préstamo, casarse con un rico, lograr asistencia del gobierno. Es una cárcel que pone el dinero a la imaginación.

El prosumidor es el personaje que produce para sí mismo o para otros sin cobrar o recibiendo canjes de bienes o servicios. La economía no sobreviviría sin este almuerzo gratuito.

Segundo y tercer empleo

Las empresas contratan gente con hábitos formados en el hogar. El prosumidor suma otros aportes: investiga su enfermedad más que su médico, su hogar es su segundo empleo, el tercer empleo lo inventan las empresas, que con la excusa de beneficiarlo, lo obligan a hacer colas para comprar, darles información, armar kits de hágalo usted mismo, etc.

El prosumidor es el productor y el consumidor encarnados en la misma persona. Por separado los productores son los que producen y los consumidores los que gastan, mientras que el prosumidor hace las dos cosas. Un prosumidor inteligente invierte en activos que generan renta, en mejoras que aumentan el valor del patrimonio y hace cosas que no compra en el mercado. Muchas de sus creaciones se transforman en negocios. El mercado lo estimula a innovar.

Categorías de prosumidores

El consumidor se engaña con los descuentos que le ofrecen. Mientras tanto gasta su dinero. Prosumidor es un consumidor bien informado y activo. Cada mes que pasa sin que reciba algo, piensa que está perdiendo dinero. El consumidor cuando compra con descuento igualmente disminuye su cuenta bancaria. El prosumidor hace otra cosa. Se diferencia del consumidor porque recibe beneficios. Para el consumidor el propósito es comprar, pagar y usar. Puede quejarse, solicitar la devolución de su dinero; pero no deja de ser un cliente. Muchas empresas y personas prefieren aliarse para se promotores de sus productos y pasan de: comprar-pagar-usar a comprar-pagar-recomendar-ganar como si fuesen socios y a participar en la ganancia. ¿Recuerda cuántas veces recomendó un producto? ¿Recibió algo por recomendar? Ser cliente genera descuentos, promociones, sorteos, e invitaciones a ferias en la que se degustan productos, pero usted terminará gastando. Tiene que sacar plata de su cuenta para ser reconocido como cliente especial. Sí cambia a prosumidor, va a recibir ingresos.

El prosumidor crea y destruye mercados

Shawn Fannig creo Napster para bajar la música gratis de internet. Fue demandado y debió retroceder. Pero otros tomaron el rumbo. Skype que generó el teléfono gratis por internet puede ser el que inició la muerte de la industria de las telecomunicaciones. Y otras formas de salir del mercado florecieron, como Whataspp.

Charles Hull de 3D systems, California, creó en 1984 un programa para fabricar cualquier cosa en casa, que permite realizar una maqueta digital en 3 dimensiones del producto y con herramientas añadir, quitar, unir el material como un impresor que añade tinta.

La realización de prototipos es una etapa porque así como las impresoras de propulsión pulverizan la tinta, se podrá con un laser pulverizar sustancias desechando lo que no sirva, o unir componentes. Cuando baje el costo se fabricarán productos como se hacen fotocopias.

Hoy el prosumo desafía al poder

Con la hormona de la productividad incorporada a su mente, el prosumidor aumenta el crecimiento con nuevas forma de crear riqueza.

Hasta hace pocos siglos eran todos prosumidores que vivían produciendo lo que luego consumían. No había mercado de trabajo sino esclavitud o servidumbre. No existían los bancos ni el dinero. El cambio comenzó con la revolución industrial del siglo xix, apareció el empleo y el cobro en dinero y la gente pasó del campo a la ciudad. El prosumidor enfrenta al desempleo y al dinero. El conocimiento antiguo era artesanal, con poco cambio y de transmisión oral.

Antes del dinero nuestros antepasados se alimentaban y vestían a sí mismos. Es decir que producían lo que consumían. Se pensó que con el crecimiento del mercado esto desaparecería.

Keynes en la gran depresión, dio la solución al problema del empleo: inyectar recursos para estimular la demanda. Esta idea no es aplicable hoy, porque se desconoce cuánto desempleo y autoempleo habrá. Y crear empleos no es la solución, por el conocimiento que requieren.

Y reciclarse no alcanza por la aceleración del cambio. El desempleo es estructural. Hay costos ocultos del dinero, como que el consumidor paga a la cajera, al cocinero, al que lo cuida.

Empleados consumidores o emprendedores prosumidores

Un chiste dice: los empleados trabajan lo suficiente como para que no los despidan y los empleadores pagan lo suficiente como para que no renuncien. Se busca empleo por miedo y para satisfacer deseos. Esas emociones se convierten en pensamientos, cuando los consumidores son inducidos a actuar. Otros logran que el dinero trabaje para ellos, no dejan que el miedo o el deseo los domine.

El dinero es la zanahoria

Lo que hay que buscar son oportunidades. Si se aprende cómo hacerlo, se puede vivir sin empleo. Tal como a un árbol: se lo planta, se lo cuida, se lo abona y luego crece solo, y da sombra. Una forma de medir la riqueza es la cantidad de días que se pueden vivir sin trabajar y no por el monto de los consumos. Lo importante es conseguir activos que produzcan ingresos, los ricos empiezan por ahí y no por la casa propia, los lujos son caros.

Si usted trabaja por la paga le sede el poder al empleador, si su dinero trabaja para usted, usted conserva su poder. Busque compañías que le enseñen a vender, es como ir al gimnasio, duele al principio. No basta con ser bueno hay que aprender a hacer negocios. Usted debe lograr que sus hábitos no le impidan convertirse en el prosumidor que debe llegar a ser. Usted creó sus hábitos y luego ellos lo crearon. Para ser prosumidor debe vencer la resistencia al cambio.

Sobre lo que nos espera

En el mundo opulento, las economías de conocimiento intensivo han acarreado un extraño fenómeno: millones de trabajadores tendrán que sudar la gota gorda para subsistir. El desplazamiento hacia el trabajo del conocimiento, incluso los peores, es un primer paso liberador hacia un futuro mejor. Es una tesis habitual entre los futuristas como Toffler: que las cosas pueden ir mejor, pero si analizamos la situación del ser humano hoy en relación a su pasado cercano, no podemos negar que se vivió mucho mejor que hace apenas tres siglos, pero no se sabe cómo seguirá la historia. Toffler siempre fue optimista.

“Es un momento fantástico para estar vivos”, decía en su libro póstumo: “Bienvenidos a lo que queda del siglo XXI”
Según Toffler la educación quedó rezagada con respecto a los adelantos de la neurociencia que no han llegado plenamente a la educación. Si resucitara un neurólogo del siglo pasado quedaría atónito y paralizado en el quirófano moderno. Si el que resucitara fuera un maestro no tendría ningún inconveniente en entrar a clase y daría su clase sin ningún problema.

Nuevas habilidades después de la pandemia

Se precisa adaptarse y ser flexible, dominar la tecnología, creatividad e innovación (para reinventarse), pensamiento crítico (para no caer en las noticias falsas), saber programar, liderar (para conducir equipos en forma remota), inteligencia emocional (para lidiar con los desafíos) y predisposición al aprendizaje permanente.

En la nueva identidad laboral no pesará tanto la experiencia, los títulos, la edad o el género, sino que surgirá una matriz de atributos que antes no importaban. El principal probablemente sea un certificado de libre de virus, por testeo o anticuerpos. Otro requisito será conocer su cronotipo: si es «búho» o «alondra», es decir más productivo a la noche o a la mañana. Esto proviene del ADN, y de lo que impone la sociedad. El modo de medirlo es con encuestas, con mediciones más precisas con relojes inteligentes o evaluando el pico de melatonina, de cortisol, o incluso la temperatura corporal, que correlaciona muy fuerte con el cronotipo personal.

Identidad única o variable

En términos de aptitudes, un nivel de incertidumbre tan extremo implica repartir los riesgos entre distintas «identidades».
Ya no se trata de reconvertirse de un camino a otro, sino de sumar habilidades múltiples de reinvención y probar con ellas para ver cuál funciona mejor. Esto se veía mal hasta hace poco, la idea era apostar todo a una pasión.

Un fenómeno nuevo se descubrió en la Universidad de Sidney, Australia. Observaron un tipo de lagartija que pudo poner huevos y dar a luz a bebés al mismo tiempo. Esto no se había visto en un reptil. La saiphos equalis ponía huevos y tenía hijos en distintos momentos. Ahora lo hizo al mismo tiempo, como si la incertidumbre extrema la forzó a desarrollar las habilidades juntas.

Exaptación

Es una estructura de un organismo que evoluciona desde un rasgo que provee adaptación a ciertas condiciones y que consolidado pasa a ser utilizado en pos de una nueva finalidad, desalineada de su propósito original, ante un cambio drástico de contexto.

Los protoplumas de un tipo de dinosaurio las usaba como atractivo sexual y para mantener la temperatura. El uso como alas apareció más tarde y les dio supervivencia como aves. La biología permite describir la actual jungla económica caótica, donde mandan los sistemas complejos. La actual es una megacrisis de corto plazo con incertidumbre total a largo plazo…



  • Ver original en EmprendedoresNews
  • Publicado el miércoles abril 29, 2020


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