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La filantropía se reinventa y se vuelve inversión

La filantropía traspasa el otorgamiento puro y simple de las donaciones hacia enfoques de inversión que producen reintegro social y financiero

Los escenarios del cambio que experimenta el árbol frondoso de la filantropía global, rejuvenecen en el espeso follaje de los procesos comerciales y de mercados con objetivos benefactores centrados en el bien público, como si se tratara de un sonoro bloque rítmico que termina de dar cuerpo al emprendimiento, visto éste como indiscutible expresión libertaria del horizonte creativo.Mientras la filantropía traspasa el otorgamiento puro y simple de las donaciones hacia enfoques de inversión que producen reintegro social y financiero, como lo asevera Maximilian Martin (Global Managing Director of Impact Economy), la economía solidaria acelera la incorporación de actividades especializadas donde se unen eficacia, impacto social y mecanismos de mercado que transitan «un cuarteto de revoluciones», que se anidan en el «Nuevo Testamento del Emprendimiento Social».Esto último se materializa, dicho en el oleaje discursivo de la sensibilidad gerencial del credo de Martin, a través de «negocios sociales sintéticos; cambio de las microfinanzas a servicios financieros incluyentes; abandono del paradigma de la asistencia al desarrollo en favor de las inversiones en la base de la pirámide; y la transición del otorgamiento clásico de donaciones a una internalización emprendedora de las externalidades que utilizan las cadenas de valor de la sociedad de los sectores público, privado y civil». Sin llegar a ser apóstatas, heréticos o cismáticos del emprendimiento nacional, son cada día más los jugadores sociales reconversos en su acción filantrópica que buscan, desde el campo del humanismo social, a eficientes emprendedores populares, contribuyendo con sus lineamientos estratégicos corporativos a la calidad de la incubación y desarrollo de proyectos que impacten a la gente.Esta insomne rebeldía patrocinadora, que saca del enclaustramiento en el que se encontraba el compromiso social criollo, se traduce como todo acto pionero del que catequiza, en la incidencia efectiva de los Talleres de Banca y Finanzas destinado a jóvenes entre 17 y 25 años de Antímano, Carapita, La Vega, Caricuao, El Guarataro, Petare y Cagua, como los que desarrolla con tenacidad Citi con la ONG aliada Superatec, que incluye formación tecnológica, ciudadana y laboral, facilitando el ingreso de beneficiarios al mercado de trabajo. O en el programa de formación microempresarial y microcrédito, con énfasis en mujeres emprendedoras, que desarrolla esta institución financiera en Caracas, Carabobo, Lara y Zulia, junto a Fudep (Fomento de Desarrollo Popular).Este enfoque global de los programas sociales denominado «Más que Filantropía» (cuyo Proyecto Educación Financiera para la Vida ha beneficiado en Venezuela a 3.363 personas, otorgando 7.104 créditos y promoviendo el Premio Citi al Microempresario), implica, a decir de la Fundación Citi, sustituir el gasto social o donaciones por inversión social.El planteamiento difundido por Citi indica que su inversión «en las comunidades se hace de manera proactiva, sistémica y enfocada, buscando un doble retorno de la inversión: la calidad de vida de las comunidades y la sustentabilidad de Citi». Desarrollo sostenibleDesde que el Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, lograra popularizar el término negocio social, la evolución histórica del concepto de economía solidaria resuena infinita con significados diversos que oscilan entre mutualismo y economía ecológica.De allí que dar un giro de tuerca en la manera de pensar de las futuras generaciones sobre cómo llevar a cabo este reenfoque del argumento filantrópico, adaptándose rápidamente como institución benefactora a los vértigos del entorno local, tiene mucho que ver, más que con asuntos semánticos, con la ejecución de herramientas gerenciales eficaces como motor de impulso en el campo de las oportunidades.Tal es el caso de Banesco, Banco Universal, que evoluciona, a decir de su vicepresidente de Gestión e Innovación de Productos Adquirente, Carlos Eduardo Escotet Alviarez del «esquema filantrópico a un modelo sustentable alineado al triple reporte social, económico y ambiental, con énfasis en la inclusión financiera como eje transversal a toda la organización». Y es que a través de su Banca Comunitaria Banesco, surgida en 2006 para atender a la población excluida de los servicios financieros «ha otorgado 238.325 Préstamos para Trabajar (microcréditos) que representa un total de 10.552 millones de bolívares. Con una altísima calidad en la cartera teniendo en cuenta que la morosidad es de apenas 0,93%. Eso significa que los empresarios populares son responsables con sus créditos. Gracias a nuestra presencia en 8.367 barrios de 16 estados, hemos atendido a 367.607 clientes», agrega.El avance de este proyecto de humanismo social, que Escotet Alviarez sitúa dentro del campo del desarrollo sostenible, asume un rol de liderazgo en su propuesta de valor, conformada por «productos y servicios que apalancan el desarrollo social, ambiental y económico de forma equilibrada, responsable y sostenible, respetando los derechos humanos, contribuyendo con la promoción del bienestar en los lugares donde Banesco tiene presencia e interactuando de manera ética con nuestros grupos de interés. Promovemos el desarrollo económico-social, mejorando las condiciones de vida de la gente, así como potenciando la actividad de las micro y pequeñas empresas».Englobando el concepto filantrópico que construye a un ciudadano competitivo como promotor del cambio, destaca el Programa de Formación de Microempresarios de Banca Comunitaria Banesco, creado en 2008 y ampliado en 2012 a todos los sectores productivos, a través de alianzas con organizaciones expertas en generación de capacidades entre microempresarios, así como con universidades socialmente comprometidas, que implementan el acompañamiento técnico con la participación voluntaria de docentes y estudiantes.»En 2014 este programa graduó a 13.875 emprendedores e incluyó a más de 400 personas con discapacidad motora, auditiva y visual, además de emprendedores ligados al sector cultural. Del total de cursantes, 11.781 realizaron el módulo administrativo (ofrece herramientas gerenciales) y otros 2.094 culminaron el módulo tecnológico. Desde 2008, Banesco ha graduado a más de 18.899 emprendedores», apuntó Escotet Alviarez.Popular y empresarialBangente, Banco de la Gente Emprendedora, que trabaja en el Estudio de la Prosperidad (que medirá el impacto social del crédito en el cambio de vida de sus clientes), también recoge el espíritu de esta transmutación filantrópica, convirtiéndose en palanca de cambio para los llamados empresarios y emprendedores de las zonas populares; símbolos de la persistencia ciudadana que sobrepasa cielo y tierra; y fieles practicantes de esa renovada fe que converge en la responsabilidad social, integrando acompañamiento gerencial con instinto emprendedor.Los voceros de la institución señalan que sus servicios se adaptan a las necesidades de los clientes «porque estamos conscientes, no solo de las características de los empresarios populares, sino que compartimos su sentido de urgencia a la hora de otorgar un crédito; en la mayoría de los casos, su subsistencia y la de su familia dependen del mismo», señalan los Esto implica que Bangente use tecnologías móviles para capturar data y procesarla de manera eficiente con el fin de atender a empresarios populares, agilizando los procesos relacionados con el crédito. Bangente invierte en tecnología porque beneficia a sus clientes y hace más viable su trabajo. «Es un banco que va a la gente y no al revés», comenta la vocería de la institución, que a través de la Fundación Bangente ha suscrito convenios con el Iesa que impulsarán la generación de conocimientos sobre el emprendimiento en la economía popular, mediante el desarrollo de programas de interés común relacionados con investigación, publicaciones, asistencia técnica y docencia. Y acuerdos con las organizaciones «Niña Madre» y «Trabajo y Persona», para fomentar el espíritu emprendedor de los jóvenes en sectores populares.Impulso a la economía localLa referida transición del otorgamiento clásico de donaciones al que se refiere Maximilian Martin, tiene en el enfoque dinámico de Mercantil, Banco Universal, el ofrecimiento de microcréditos como apoyo a los emprendedores para financiar la creación de sus negocios propios o el crecimiento de los ya existentes.»La cartera de microcréditos de Mercantil Banco Universal ascendió al cierre de 2014 a Bs. 5.195 millones repartidos en más de 17.500 créditos, en su mayor parte destinados a financiar capital de trabajo en los sectores comercial y transporte. Los microcréditos son el principal producto que ofrece Mercantil Banco Universal a través de Mercantil Aliado, una red de 247 puntos de atención ubicados en sectores de alta densidad poblacional que utiliza alianzas con comercios y centros comunitarios para bancarizar a sectores de la población que no tenían antes acceso a productos y servicios bancarios. El apoyo a los emprendedores ha sido concebido como una oportunidad para impulsar las economías locales a través de núcleos de desarrollo de negocios», señaló la institución, que entrega microcréditos a emprendedores en forma individual (personas naturales y autoempleados) y mancomunada (para financiar capital de trabajo, adquisición de activos o mejorar locales).Es el neo-humanismo emprendedor venezolano proyectado por actores sociales responsables, que están trasformando en congregación de propósitos y hechos, con programas de formación, asistencia técnica y otorgamiento de microcréditos centrados en la gente, para potenciar sus capacidades como renovado acto de fe en el desarrollo de un país. Porque como diría el llamado «banquero de los pobres», Muhammad Yunus, alguien que conoce mucho del árbol frondoso de la filantropía: «la caridad no resuelve la pobreza. Hay que poner a la gente en acción dándole un mundo de oportunidades».Sin llegar a ser cismáticos del modelo emprendedor nacional, Citi, Banesco, Bangente y Mercantil marcan tendencias El apoyo ha sido una oportunidad para impulsar economías locales. Alianzas sociales transforman pensamientos y desafían retos. La evolución del concepto de economía solidaria resuena infinita con significados diversos

La economía solidaria acelera la incorporación de actividades especializadas…



  • Ver original en El Mundo Economia y Negocios
  • Publicado el viernes junio 26, 2015


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