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El liderazgo emprendedor es más que repartir trabajo

El liderazgo emprendedor bien ejercido se gana la autoridad de su equipo, influye y tiene seguidores. El jefe es quien gestiona desde el poder pero no es influyente.

Hablamos del ‘jefe’ como un estadio anterior al ‘líder’: el líder se gana la autoridad de su equipo, es influyente, tiene seguidores y es generador de resultados en un entorno de buen clima; el jefe es quien gestiona desde el poder que tiene como fundador o gerente o cargo directivo en general, y puede ser que genere resultados a corto plazo pero no es influyente. Existe un estadio anterior al ‘jefe’, que identificaremos rápidamente porque acostumbra a decir cosas tales como:

“Yo no tengo ninguna responsabilidad si mi equipo de colaboradores no funciona. La responsabilidad es de ellos, que trabajan mal.”

“No tienes idea de lo complicado que es mi equipo. Aquí es imposible ser un buen jefe.”

Es el ‘repartidor de tareas’. Se limita a gestionar tareas, no personas. Sería feliz si el trabajo fuera realizado por robots que ni replican, ni se quejan, ni tienen estados de ánimo. No comprende que su principal función es disponer de una visión y crear la ilusión que genere el compromiso de los miembros de su equipo. Pueden ser individuos con un alto nivel de madurez personal, pero como jefes son inmaduros porque todavía no se creen que lo son ni saben qué se espera de ellos.

¿Cómo evitar actuar como un ‘repartidor de tareas’?
Ante todo, lo más básico: toma conciencia de tu rol directivo. Eres el espejo en que se refleja tu equipo. Si no lideras, si no aportas visión, si no estableces un rumbo, tu empresa será un barco a la deriva, a voluntad de las corrientes que vayan apareciendo. La mejor manera de tomar conciencia de tu rol: háblate siempre desde el ‘Yo Responsable’. Ante la aparición de un problema, no exportes culpas. Pregúntate: ¿qué podría yo haber hecho mejor para que ese problema no sucediera? Una vez que ya te has atribuido la mayor parte de la responsabilidad –porque la tienes- y tienes claro qué cambios debes accionar para no caer en el mismo error, mira a tu alrededor y, entonces sí, detecta qué podrían haber hecho los demás. Pero insisto: primero tú.
Trabaja con un profesional (coach) tus miedos. Aunque todo vaya aparentemente bien, hazlo. Nunca sabrás cuándo un inadecuado manejo de tus miedos pondrá en peligro tu gestión. Los Miedos son el principal factor inhibidor de la función directiva. Explican la mayoría de tus acciones. Identifica cuáles padeces y ponles nombre concreto en tu día a día. Por ejemplo: ¿por qué me paralizo ante esa toma de decisión? ¿por qué no afronto ese tema difícil e importante con un colaborador? ¿por qué me siento mal cuando alguien tiene una idea más brillante que la mía? Un coach te podrá ayudar a trabajarlos.
Fórmate en Liderazgo Emocional, el estilo basado en la gestión de las emociones, las propias y las ajenas. Todos comprendemos que para aprender contabilidad debemos asistir a un curso. Con el liderazgo parece como si lo lleváramos puesto de serie. No es cierto: el liderazgo se puede adquirir a través de una adecuada formación y de un trabajo personal intenso.
Familiarízate con algunas herramientas de gestión muy útiles y de fácil aplicación para comenzar a desarrollar tu ‘Yo directivo’. Te recomiendo que busques un mentor junto al que puedas aprender, durante unos meses, a dirigir el día a día de una empresa. Si escoges el mentor adecuado, también podrá ayudarte a la vez en el punto 3.



  • Ver original en EmprendedoresNews
  • Publicado el viernes mayo 1, 2020


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