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Top 10 características de un mal gerente

En mi actividad profesional como Consultor de empresas, he tenido la fortuna de trabajar con organizaciones de todo tamaño, en todo tipo de actividades productivas y en casi todas las ciudades de Colombia, así como en algunos países de Latino América, encontrándome con un sin número de gerentes, unos con mayores logros e indicadores que otros, pero todos igualmente aportantes a mi ejercicio como asesor y coach.

De esta experiencia quiero resaltar aquellas lecciones que, relatadas desde los perfiles menos amables, nos permitan confrontar nuestro propio desempeño y cuestionar nuestra labor gerencial, buscando, por supuesto, criterios y parámetros que nos ayuden a ser mejores gerentes y líderes cada día, bajo el criterio que señala “nadie nace… todos nos hacemos!”

  1. No planifica, tiene visión cortoplacista

    No tiene visión de largo plazo, no planifica. Sus metas son inmediatistas y su visión de corto plazo, en detrimento de la imagen misma de la organización y la alta variabilidad de sus metas y presupuestos. Como no tienen claro su propio norte, ni el de su empresa y mucho menos sus planes y proyectos, no pueden comunicarlo a sus funcionarios, quienes tendrán que actuar sin una orientación organizacional.

  2. Es un “Gerente Bombero”

    Es un “Gerente Bombero”. Solo se dedica a “apagar incendios”. Se desgasta en situaciones coyunturales, que incluso el mismo pudo haber propiciado, sin brindar soluciones de fondo, generando “una historia sin fin”, de la cual nunca aprende, repitiendo siempre los mismos errores.

  3. Es un procrastinador: todo lo vive aplazando.

    Evade y posterga continuamente las decisiones trascendentales para la organización, sus funcionarios, los clientes, sus proveedores y la opinión pública en general, haciendo mayores y más graves los problemas que requieren prontas y oportunas acciones gerenciales.

  4. No es ni eficiente, ni eficaz, ni efectivo

    Distrae recursos de la empresa en gastos personales y familiares, sin importarle descapitalizarla, o bien, invierte en proyectos improvisados, de manera impulsiva, sin sopesar ni analizar las condiciones de viabilidad mínimas para éste tipo de desembolsos, que incluso no tienen nada que ver con el eje de la actividad empresarial, o bien, no eran los prioritarios para la organización.

  5. Falta a la ética personal y empresarial

    Siempre está mirando cómo burlar o evadir los marcos legales, en lo laboral, en lo tributario, en lo comercial, etc., es permeable a propuestas ilícitas en su propio beneficio, incitando y obligando a sus colaboradores a incumplir estos parámetros, evidenciando una falta de ética personal y empresarial, que conduce a la empresa a graves consecuencias y sanciones económicas y penales de absoluta gravedad.

  6. No sabe trabajar en equipo, no sabe delegar.

    No delega. No sabe delegar. No se deja asesorar. Cree que solo el tiene la razón. No confía en nadie. Quiere controlarlo todo, aún en áreas y temas que no son de su conocimiento, evidenciando un complejo de superioridad que le hace sentirse amenazado por todas aquellas personas, tanto funcionarios de su empresa como del entorno empresarial, que puedan tener buenas sugerencias y aportes para la organización.

  7. Atenta continuamente contra el clima organizacional

    Genera temor, no se gana el respeto. Desconoce y descalifica los desempeños individuales o colectivos, acudiendo a la amenaza laboral, la agresión verbal y la falta de respeto para con los integrantes de la empresa, en la medida que solo se centra en las eventuales fallas identificadas, haciendo gala innecesaria de su “poder” y nunca tiene una palabra de reconocimiento o elogio para los buenos desempeños o logros, creando un clima organizacional desastroso, incrementando la tasa de deserción de sus empleados y afectando el clima laboral a todo nivel.

  8. Toma decisiones con alta carga emocional

    Se rodea de aduladores de su gestión, con quienes genera favoritismos evidentes, siendo permeable al chisme, las envidias y los comentarios de pasillo, sobre los cuales toma decisiones emocionales que afectan la organización, sin validar temas ni fuentes, así como descalifica y habla mal del desempeño de exfuncionarios, antiguos proveedores y otro tipo de personas y organizaciones que se desvinculan de la empresa, precisamente por causa de su incompetencia como gerente y a quienes acusa, adicionalmente, de sus fracasos y equivocaciones.

  9. No genera credibilidad personal ni institucional

    No cumple sus compromisos ni promesas. No respeta la palabra dada, ni ante sus funcionarios, ni ante clientes, proveedores, etc., afectando su propia credibilidad y la de la empresa en su entorno comercial. No respeta el tiempo de los demás: incumple citas, aplaza reuniones, no responde llamadas ni comunicaciones. Cambia las órdenes, cambia las instrucciones, así como cambia las prioridades y cronogramas arbitrariamente.

  10. Pretende ganar protagonismo a fuerza de alardeos y descalificaciones

    Busca protagonismo en escenarios públicos y gremiales, donde siempre termina poniendo en evidencia sus torpezas y malas prácticas gerenciales, además de alardear de logros y metas que nunca ha alcanzado y cuestionar permanentemente la gestión de otros empresarios, evidentemente exitosos.

Emigdio Martinez

Docente y Consultor Colombiano, Master Executive en Gestión Internacional de la Empresa, de la Escuela de Organización Industrial E.O.I. de Madrid España, en Convenio con la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Economista, con Postgrado en Administración de la Calidad, de la Universidad Santo Tomás, en Convenio con el ICONTEC. Diplomado en...

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