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Proteccionismo

Que el mundo esta revuelto es un hecho indiscutible. La economía está en crisis global, crisis ante todo de confianza y afectando al valor de las cosas y de los trabajos,

Las actitudes ante las crisis, sin embargo son muy distintas y distantes en las diversas comunidades humanas afectadas más directamente. Los hay que las afrontan trabajando más y más eficazmente y los hay que esperan que el Estado y las promesas de los políticos les resuelvan lo irresoluble.

Los hay que reducen costos y gastos prescindibles e incluso inútiles y los hay que son incapaces de vivir sin abalorios y cuentas de cristal.

Los distintos países elaboran planes distintos, diferenciándose muy mucho los países donde la corrupción es escasa o nula y la mala administración inexistente o pequeña de los otros donde abunda.

Las ideas, algunas muy peregrinas de los diversos mandatarios, en la mayoría de los casos son autenticas improvisaciones que les permitan ganar tiempo que les garantice las elecciones futuras y que esto solo sea un mal sueño del que se van seguro a despertar.

Hay como algunos Ministros de algunos países, que esbozan unos planes, llamémosles “ocurrentes”, lavadoras nocturnas, bombillas chinas, Pay-Pays para el calor y mantita en invierno. Otros quieren acelerar el tráfico de los peatones en los semáforos, para que se consuma menos combustible. Otros exagerados, como el médico funcionario del gobierno Japonés, siempre tan extremistas ellos, dicen que al contrario deberíamos hacer grandes campañas pro-consumo de tabaco, que los no fumadores viven mucho y gastan más del presupuesto sanitario. Esto es de un titular de esta semana del periódico de mayor tirada de Hong Kong, no es una broma.Pues a morirnos todos. Si es que los del “Detox”, y la vida sana, son una ruina para la economía, no se mueren ni a tiros. Ya he contado aquel, japonés también, que decía que había que suprimir los garajes públicos y privados en las ciudades y así, si no hay donde aparcar no se puede entrar en coche.

La mayoría sin embargo han estudiado e incorporarán medidas que se iran haciendo más drásticas entre más avance la penuria y se hundan las economías. Y aquí, cada cual, pone “talescuales”- jesuítica frase-, según más le conviene.

Los países netamente Importadores, estos son, los que producen cosas irrelevantes para el intercambio, ni están especializados en nada concreto, ni tienen abundancia de materias primas, ni son reconocidos por la calidad de sus productos, los poco competitivos y poco industrializados, con altas prestaciones sociales poco controladas por los buscavotos demagógicos de turno, con altos costes laborales, de energía y muy dependientes tecnológicamente y escasos en este campo, suelen tener una balanza de pagos negativa y cara de pagar. Importan mucho exportan poco.

Estos países suelen ser los que claman por la protección, el arancel, la regulación, la tasa, el impuesto, la aduana cuando las crisis desmantelan sus empresas.

Poco le faltará al lector reconocernos como país en este grupo, si no lo ha hecho ya.

Del otro lado están los que son netamente exportadores y se aterrorizan cuando, los importadores, destinatarios de sus productos, empiezan a ponerse nerviosos y amagan con las restricciones. O con acuerdos privilegiados de productos concretos o con países con los que se tiene especiales convenios.

Como economista y como liberal, me aterran las Alhóndigas aduaneras y las autarquías económicas aunque hayan razones de cierto peso moral, que por otra parte se incumplen, ya que las deslocalizaciones en búsquedas de áreas mas baratas de producción son imparables, y que además esos emergentes países, también tienen derecho a comer y a prosperar. Fuimos nosotros en su día uno de ellos antes de que la ignorancia nos pusiera a creernos ricos y en no se que rankings disparatados sin base sólida alguna.

Esto no se resuelve en una conversación de bar y la decisión no puede ni debe de ser a la ligera. Países como el nuestro debe urgentemente abaratar la energía, el transporte, las comunicaciones y preparar la innovación tecnológica a medio plazo, pero a la vez implantar-quizás- algún tipo de protección pactada, no para que se consuma español sin calidad, garantía ni competitividad, sino mientras se consigue con ahínco ese objetivo sin desviarse un ápice del, camino.

Será difícil, complicado, y arduo, pero lo cierto y verdad es que nos quedamos sin industria lo cual es muy malo para nosotros y excelente para nuestros competidores, porque vivimos en un exceso de derechos que compartimos con visitantes y emigrantes sin podérnoslo permitir, cosa que sería maravilloso. Hoy por hoy es irreal.

Y lo peor es que lo que destruyamos, no se recuperará en meses, la recuperación será muy lenta.

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Lorenzo Soriano

FORMACIÓNLicenciado en CC.PP.EE. y CC. Rama Empresarial por la Universidad Complutense De Madrid. Estudios en la Universidad Autónoma y el CEU de la Fundación San Pablo. TEAT, Técnico en Empresas y Actividades Turísticas, Universidad de Baleares. ACTIVIDAD PROFESIONALDirector Adjunto del Grupo Sansó Rubert en Canarias, para el desarrollo de misiones...

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