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La salida del Reino Unido de la UE amenaza a la economía británica

La silueta de los modernos rascacielos de la City financiera de Londres en el horizonte de la ciudad se interrumpen por el austero perfil de la Torre de Londres. Antigua fortaleza y palacio real, su emplazamiento junto al ahora barrio financiero no es casual: la torre simbolizaba el dominio de la Corona sobre la incipiente burguesía que vivía a escasos metros. Cuando se construyó la torre, debido a la invasión normanda de Londres, la City conservó ciertos privilegios que incluso hoy mantiene. El Gobierno de Reino Unido, a través de la torre, vigilaba con recelo el creciente poder de los negocios y así continuó con el paso de los siglos. Cientos de años después, la desconfianza va en dirección opuesta: la City observa estos días con recelo al poder político inglés. La razón de esta desconfianza es la división sobre la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea entre la clase política británica. Las miradas de preocupación desde los mercados ya no se dirigen a la Torre de Londres, ahora museo, sino que cruzan el Támesis hacia el Ayuntamiento de la ciudad, justo enfrente de la antigua prisión real. El alcalde de la capital británica, Boris Johnson, se ha erigido como uno de los principales partidarios de que Reino Unido abandone la UE. Una salida hipotética que acabaría con 100.000 trabajos en el distrito financiero londinense, según asegura Citi. La economía británica observa con preocupación la disputa entre los partidarios de la salida de la UE, el llamado «Brexit», y los de la permanencia o «Bremain». Mientras el discurso de algunos partidarios del descuelgue del «continente» dan a entender que Reino Unido puede vivir sin el resto de la UE, la economía británica es más dependiente que nunca al mercado que se despliega al otro lado del Canal de la Mancha. «La interdependencia de Reino Unido con la UE es más del doble que la que tiene con Estados Unidos. La salida sería un pérdida para los dos pero, en este caso, el impacto negativo sería mayor para Reino Unido», analiza Alfredo Arahuetes, decano de Icade, en un indicador que tomalos flujos comerciales y de inversión entre el Reino Unido y el resto de la Unión. De hecho, el comercio con la UE ha aumentado un 55% en los últimos cuarenta años. Esta preocupación se ha dejado sentir en las principales casas de cambio: la libra esterlina ha bajado un 5% en apenas un mes a niveles que no se veían desde 2009, es decir, en el epicentro de la crisis financiera global. Según Nomura, la devaluación de la moneda británica podría alcanzar un 15%. En la balanza de pros y contras, uno de los principales damnificados de la salida de Reino Unido sería precisamente la City londinense. La UE supone el 46% de la inversión extranjera directa en la isla. Sin embargo, Reino Unido «juega en la actualidad el rol de puerta de entrada de mucha inversión entranjera en la UE, con lo que una parte importante de la IDEno comunitaria que recibe está muy condicionada a su pertenencia en la UE», considera un informe de Analistas Financieros Internacionales (Afi) sobre el impacto económico del «Brexit» al que ha tenido acceso ABC. Numerosas sedes europeas de multinacionales están en Reino Unido. Un posición de entrada para inversiones del exterior en el que la City juega como principal punta de lanza. «Las conexiones financieras entre el Reino Unido y la UE son muy relevantes, dado el caracter de centro financiero que tiene la City londinense», añade Afi. El impacto económico en el sector financiero británico —que concentra el 10% del PIB del país– «se sentiría en un aumento de impagos y en un deterioro de las instituciones financieras radicadas en el Reino Unido», apostilla Afi que advierte que los efectos pueden ser mayores en el medio plazo: «La presión por trasladar negocios denominados en euros a la UE será, en cualquier caso, importante». Las consecuencias se trasladarían al comercio, si bien los servicios de estudios descuentan que en caso de salida de la UE, Reino Unido intentaría acordar algún tipo de acuerdo comercial preferente con la UE. «En el plano comercial, Reino Unido sufrirá más que el conjunto de la Unión Europea», asegura Afi. Los datos corroboran esta interpretación El Reino Unido tiene un déficit comercial con el resto de la UE del 3,2% de su PIB y las exportaciones a la Unión asciende al 45% de sus ventas al exterior. Para la UE, sin embargo, Reino Unido solo compra un 10% de sus exportaciones, por lo que el efecto de un descenso de ventas sería más limitado. Impacto sobre España Del lado nacional, España tiene un superávit comercial con Reino Unido del 1,1% del PIB en 2014, año en el que centró el 6,9% de las exportaciones españolas. Un «Brexit», podría perjudicar estos flujos comerciales, ya que disminuiría la confianza y el poder adquisitivo –con una depreciación de la libra– de los consumidores británicos, puntualiza Afi. Asimismo, Reino Unido es el principal destino de la inversión española en el extranjero, con un 14% del total, alcanzando los 48.000 millones en 2013. Los principales sectores en los que está presente España son el financiero (16.600 millones), las telecomunicaciones (15.200 millones), la energía (7.300 millones) y el transporte (2.400 millones). Como desgrana Afi, se estima que el Banco Santander es depositario de entre el 10 y el 20% de las cuentas corrientes británicas, mientras que Sabadell, a través de TSB, tiene en torno al 5%. El 30% del beneficio de Santander en 2015 provino de Reino Unido, mientras que en el caso del Sabadell este ascendió al 17,2% de las ganancias. En el caso de un aumento limitado de la incertidumbre, el principal impacto para las entidades nacionales provendría de la depreciación de la libra, señala Afi. El informe también explica que en caso de salida de Reino Unido, el aumento de los impagos impactaría en el capital de los bancos, que podrían hacer frente a mayores costes regulatorios al tener que adaptarse a nuevo marco normativo. Al otro lado de la balanza, Reino Unido, representa un 10% de la IDE relevante para España, con unos 30.000 millones de euros en 2013. Tabaco (8.000 millones) y Telecomunicaciones (6.600 millones) son los principales sectores. A ello se le suma el importante turismo británico a España, con 15,5 millones de visitantes de los 68 millones de 2015 que concentraron el 21% del gasto turístico total en España. Afi estima que el mayor impacto provendría de la pérdida de poder adquisitivo de los británicos a través de la depreciación de la libra…



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el domingo febrero 28, 2016


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