Imagínate que empezáramos a llamar a las cosas por su nombre… - deGerencia.com
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Imagínate que empezáramos a llamar a las cosas por su nombre…

“El nombre de las cosas es el nombre que nosotros les damos” decía Zhuanghi

Dejémonos de tonterías.

Para una cosa somos muy “maduros” y para otra, somos aún el niño que tenía miedo y respeto a sus padres.

Para una cosa somos unas grandes personas que se pavonean de su exito y para otras, nos escondemos de nuestras emociones como cuando venía el monstruo de debajo de nuestra cama de pequeños.

Somos muy “maduros” para unas cosas y para otras, somos aún unos niños de teta.

¿Qué pasaría si empezáramos a llamar a las cosas por su nombre?

Que muchos mascaras que tenemos puestas se nos caerían. Que nos encontraríamos desnudos ante la realidad y que nos daríamos cuenta que hemos intentado mentir a la vida en un toma y daca, en el que siempre , SIEMPRE, saldremos perdiendo.

Llamamos amigos a personas que ni siquiera hemos visto, porque nos sentimos solos.

Seguimos en trabajos que sabemos que odiamos, pero el status o la tranquilidad que creemos que nos da, es más importante que el dar un paso adelante. Aunque no creamos que el domingo por la tarde nos ponemos malo, porque el lunes ya está ahí.

No decimos lo que realmente sentimos a esa persona, porque preferimos vivir la situación que nos da la vida, ya que si damos un paso adelante, la incertidumbre, la posible felicidad, nos da mucho miedo.

No queremos ponerle nombre a lo que nos pasa, a lo que vivimos, porque sabemos que si lo hacemos será el momento de liderar nuestra vida, de coger las riendas y empezar a enfocarla.

Por otro lado, tenemos a las personas que dicen que lo sienten, lo que piensan sin ningún miedo, sin ningún tapujo. Y te fijas en la reacción de las personas cuando así actúan: “Pero que descarado, no tiene pelos en la lengua, ¿Cómo puede decir las cosas así? No tiene respeto ni educación”.

¿En qué nos quedamos? ¿Queremos una sociedad llena de mascaras que reclama la verdad o queremos la verdad pero que no nos haga daño tras oírla?

Buscamos la felicidad y el éxito como corría Forrest Gump en su pelicula, con constancia y con foco en algo que ni siquiera sabemos qué es, aunque no lo hayan dicho muchos gurús.

La felicidad y con ella, el éxito, llega siempre con la verdad. Algo que está en desuso actualmente.

Mostramos a los amigos una imagen, a la familia otra y por no hablar en el trabajo, otra totalmente diferente. Y nuestro cuerpo, nuestra verdadera esencia, llega un momento que tiene problemas porque ya no sabe quién es y cuándo debe ser una persona y cuando debe ser otra.

Y todo porque tenemos miedo a ser nosotros mismos. Nombrando las cosas, estamos creando NUESTRA REALIDAD, NUESTRA FELICIDAD, no la que los demás dicen que debe ser.

Poniendo el nombre a las cosas, estamos optando por nosotros y como nos han dicho que es de egoístas, acabamos claudicando por una felicidad fingida.

Nos apegamos a relaciones porque nos encontramos “cómodos” aunque sabemos que no irán a ningún lado. Y todo ¿POR QUÉ? Porque sabemos que si damos ese paso adelante, esa conversación que sabemos que tenemos que dar o esa persona se irá o la relación ya no será lo mismo, así que no lo damos, pero eso si, nuestra autentica felicidad, a la mierda.

Vivimos una felicidad fingida, no acorde con lo que pensamos nosotros que debería ser y todo porque no queremos que la relación “estalle”.

Vivimos una relación de amistad en la que tenemos sentimientos más allá de los amigos, pero en vez de dar un paso adelante, preferimos mantener a esa persona como amigo, que poder ser realmente felices o al menos quitarte ese peso de encima que llevas. Quizá no haya esos sentimientos recíprocos, pero te aseguro que el peso que soltarás, te hará andar mucho más ligero.

Nos jodemos la vida nosotros mismos y todo porque no tenemos el valor de empezar a llamar las cosas por su nombre.

¿Quieres trabajar como creativo? ¿Qué miedo hay? Si es tu pasión, tiene que importar mas que lo que digan los demás.

¿Qué pasa si sientes sentimientos por una persona del mismo sexo? ¿Pasa algo?

¿Qué quieres a esa persona más que un amigo? ¿Qué puede ser lo peor que puede pasar? ¿Qué te diga que no? La vida seguirá y si es tu amigo o amiga, estará ahí para ti como ha estado hasta la fecha.

Tenemos miedo a la realidad. Tenemos miedo a la verdad. Nos tenemos miedo a nosotros mismos. Tenemos miedo a la posibilidad de ser felices. Tenemos miedo a que nadie nos quiera si decimos NO a cosas que no creemos en ellas o no nos interesan.

Habrá algún momento que alguien te escuche y tú puedas expresar lo que sientes o ves, te ayude a ponerle nombre a lo que te pasa. Pero seamos sinceros, los humanos somos muy listos para lo que queremos y nos hacemos el tonto para lo que no queremos ver.

Ponerle nombre a las cosas, es ponerle verdad a tu vida. Es saber qué hay y que no hay que quieres conseguir.

Es por fin enfrentarte cara a cara a la puta realidad. Y siento ser así de duro, pero me doy cuenta, que muchos de los “problemas” que nos pasan, es porque no empezamos a llamar a las cosas por su nombre, con todas las letras. Y todo por miedo a la incertidumbre.

¿Quieres dominar a la incertidumbre o al menos convivir con ella? EMPIEZA A PONERLE NOMBRE A TODO LO QUE TE PASA, SIENTES O NO QUIERES VOLVER A SENTIR. Si no, seguirás teniendo una vida de mascaras, hasta que la vida te la quite de una “bofetada” que de verdad no podrás dominar.

Tú decides.



  • Ver original en Principios de un Comienzo
  • Publicado el miércoles julio 1, 2020


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