¿Está preparada España para encajar otra crisis? - deGerencia.com
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¿Está preparada España para encajar otra crisis?

En 2007 los responsables políticos negaron con vehemencia la posibilidad de que una recesión irrumpiera en un país al que consideraban en la Champions Leage y que en sus mentes embriagadas iba a sorpasar la renta media de Francia o de Alemania. Negaron las evidencias que ya en 2007 anticipaban un derrumbe financiero que mostraría la desnudez de una economía construida sobre arena, que giraba sobre la actividad residencial y que estaba envuelta en una pompa gigante de material tan sensible como el crédito sin medida. Pero el negacionismo alcanzaba a casi todos los actores económicos, pues casi ninguno tuvo tiempo suficiente para recoger las velas cuando llegó el apocalipsis.

Doce años después las señales críticas están de nuevo a la vista de todos, y aunque la dimensión del tsumani que anuncian parece mucho más manejable, habrá víctimas. Hasta las autoridades políticas en un momento delicado por la subasta electoral admiten que España no escapará a la tendencia contractiva de la economía, e incluso se permiten hablar de soluciones que preserven la solidaridad sin menoscabar la solvencia.

La cuestión es, independientemente de la onda expansiva de la crisis, si España está o no mejor preparada para encajarla. ¿Tiene capacidad fiscal para absorber un salto abultado del desempleo y pérdidas de recaudación? ¿Dispone de margen para activar iniciativas anticíclicas de gasto público? ¿Tiene sus costes y su competitividad a punto para disputar el mercado? ¿Resistirán las empresas una caída de la demanda y la vuelta a pérdidas? ¿Soportarán las familias un ajuste de empleo y de renta, o un poco probable repunte de los tipos de interés? ¿Está el sistema financiero capitalizado y con liquidez bastante si la crisis horada su solvencia? Si todos los agentes económicos superan esta especie de test de estrés, la crisis será un episodio pasajero, aunque su duración dependerá también de la vastedad de la contracción y de las decisiones de quien, por decisión de los españoles, administre la economía.

Se habla de crisis, de desaceleración sincronizada pero intensa, de fin de ciclo, … En España no hay, por el momento, ni una sola estimación de caída de actividad, pero sí de pérdida de pulso hasta los umbrales de la generación de empleo; en qué intensidad se perderá pulso dependerá del exterior, pero la economía española sobrerreacciona siempre al comportamiento de su entorno, tanto para bien como para mal. Ha corregido varios desequilibrios estos años, pero mantiene otros en el umbral del dolor, y en términos generales, aunque es más fuerte que en 2007, sigue cogidita con alfileres.

La situación de la economía en el mundo es más saludable ahora que en 2007, aunque no está exenta de riesgos. El bancario está más conjurado en todo el planeta por una regulación mucho más exigente tras los excesos observados en 2008, con la única excepción de China, donde la dimensión de la banca en la sombra es una incógnita y las consecuencias de una crisis, imprevisibles. No obstante, la naturaleza del régimen político del gigante asiático da ciertas garantías sobre la capacidad de su banco central para apagar incendios de cualquier dimensión…



  • Ver original en Cinco Dias
  • Publicado el lunes octubre 14, 2019
  • Noticia local de España


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