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El nuevo líder

El nuevo líder, de acuerdo con el coach Gustavo Picolla debe ser empático, curioso y humilde, con la habilidad de colocar a las personas en el centro.

El 2020 ha demostrado que lo aconsejado, desde hace tiempo, por Marshall Goldsmith es real: “Dar alta probabilidad de ocurrencia a aquellas cosas que calificamos como de baja probabilidad”.

Sitúese a fines del 2019. ¿Qué probabilidad de ocurrencia le daba a que un virus iba a colapsar la economía mundial encerrando a gran parte de los habitantes del planeta en sus casas?

Poca verdad, la mayoría hicimos lo mismo.

Si esto sucedió, y todavía no hemos salido, ¿quién le asegura que no vuelva a pasar una situación similar a esta?

Yo creo que nadie. Por lo tanto, quienes lideran deben empezar a pensar en que los peores escenarios imaginados pueden ocurrir y gestionar sus empresas considerándolos.

Este mundo incomprensible y no lineal genera incertezas y ello requiere del líder la apertura para crear equipos de trabajo donde fluyan ideas que permitan definir acciones para afrontar esta situación. Solo desde la fluidez surgen las ideas innovadoras.

Dicha fluidez será realidad en la medida que las personas que componen el equipo se sientan seguras de hablar cuando algo va mal, cuando no están de acuerdo con lo que se dice, al momento de expresar ideas, preguntar, plantear inquietudes o errores porque serán bien recibidos y valorados. Esto se llama seguridad psicológica.

Como dice Ed Catmull, ex presidente de Pixar: “Si como líderes podemos hablar de nuestros errores y nuestra participación en ellos, creamos la seguridad para que otros hagan lo mismo”.

Desde la seguridad psicológica surge la confianza que permite al equipo poder resolver sus conflictos y generar sus ideas lo que redundará en el compromiso y la responsabilidad necesarias para el logro de resultados.

Por ende, para generar este contexto el líder debe:-

Ser humilde para mostrarse vulnerable frente al mundo y construir una comprensión compartida de la situación y lo que se necesita para lograr resultados.

– Ser curioso para hacer buenas preguntas que inviten a la participación y a demostrar que el silencio es costoso.

– Ser empático para responder productivamente. Esto requiere saber escuchar y aprecio por las personas.

En definitiva se trata de que los líderes sitúen a las personas en el centro. No con el pensamiento dicotómico de las personas o los resultados sino con el pensamiento conectivo de las personas y los resultados. Porque si los líderes hacen importante a las personas, las respetan, escuchan, valoran, reconocen y las hacen sentir orgullosas, producirán buenos productos y/o servicios que mantendrán a los clientes leales y felices.

El resultado será la rentabilidad esperada por los accionistas, generando un círculo virtuoso donde todas las partes que se relacionan con la empresa se benefician.

Este nuevo paradigma hará que las empresas se perpetúen en el juego dentro de un mundo incomprensible, uniendo el largo plazo -guiado por un propósito con las acciones- con el corto plazo, donde los líderes deberán reconectarse con su lado humano y reconocer la humanidad de quienes dirigen de tal manera de equilibrar el valor económico con el valor humano.



  • Ver original en EmprendedoresNews
  • Publicado el viernes abril 9, 2021


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