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El dinero gratis empuja a la banca a cerrar oficinas y cobrar comisiones

La crisis de solvencia parece hoy un mal sueño del pasado, los balances son mucho más robustos que hace cinco años y la morosidad mantiene su tendencia a la baja trimestre a trimestre. Pero la banca está muy lejos de vivir una situación de normalidad. El sector financiero se encuentra, de hecho, ante una de las encrucijadas más complejas de los últimos años. El desplome del petróleo y, en general de las materias primas, la ralentización sin prisa pero sin pausa de China, la crisis comercial y financiera de los emergentes y las dudas sobre Europa eran adversarios duros, pero contra los que ya se sabía que habría que batallar. El mayor golpe para la banca ha llegado, sin embargo, desde su propia casa. Mario Draghi, presidente del BCE, el encargado de fortalecer los pilares del sistema financiero tras la crisis, ha disparado al corazón del sistema con una política de dinero gratis que hace imposible a las entidades encontrar rentabilidad. Hasta ahora, el presidente del regulador se defendía argumentando que su misión es mantener la estabilidad de precios, no la financiera. Pero el nerviosismo ha comenzado a apresarse de los inversores y las dudas sobre la capacidad de las entidades para resistir en este escenario se ha traducido en un duro castigo a su cotización. En su última intervención, Draghi hizo un guiño al sector y aseguró que, aunque el precio del dinero seguiría en mínimos, el sector no tendría que afrontar nuevas exigencias de capital. Una medida clave pues, según los expertos, las entidades están ahora compensando los menores ingresos con la liberación de provisiones por la mejora de la situación económica. La duda es si este contrapeso durará hasta que la política monetaria permita la normalización del negocio. «Los tipos de interés en el 0% le sientan a la banca como a un cristo dos pistolas», asegura Ángel Berges, consejero delegado de Analistas Financieros Internacionales (Afi). «Es muy complicado, por no decir imposible, que los bancos consigan hacer su negocio en este contexto. Lo único que pueden hacer es intentar aumentar el volumen de negocio, algo muy complicado por la situación de la economía, y buscar nuevas vías de ingresos. Esto quiere decir más comisiones, algo que disgusta mucho a los clientes, pero que va a ser imprescindible. Las entidades van a tener que hacer un trabajo didáctico importante en este sentido», explica Berges. Vuelta al crecimiento En la misma línea se muestra Carmelo Tajadura, experto financiero: «En mi opinión la salida realmente definitiva sería que las economías volvieran a crecer, abandonando esta crisis que no acabamos de dejar atrás. Para ello hace falta cambiar el mix de políticas monetarias y fiscales hacia estas últimas. Un mayor crecimiento económico aumentaría los volúmenes de negocio y la calidad de los activos. Pero mientras tanto, las entidades deben evacuar sus activos improductivos, evaluar el riesgo, optimizar sus costes, y, por supuesto, conseguir que crezcan en lo posible los activos más rentables, es decir, el crédito». El aumento de las comisiones es, por tanto, una de las palancas en las que deberán apoyarse las entidades, pero los expertos advierten de que los bancos deberán ser muy cuidadosos porque los clientes ya no aceptan que se les cobre por un servicio que antes era gratis y ahora la competencia es feroz. Un alto directivo bancario que prefiere mantener el anonimato asegura que «el cobro de las comisiones sólo será realmente exitoso para las entidades cuando los clientes perciban que los bancos han hecho un trabajo. Y siempre a un precio muy bajo». Nuevo ingresos Para Tajadura, «hace mucho que las entidades procuran aumentar sus ingresos por comisiones y lo seguirán haciendo. Sobre todo vendiendo productos en los que el banco no asume riesgo sino que cobra por la gestión: fondos, gestión patrimonial, productos estructurados…». El otro instrumento de supervivencia de las entidades está siendo la contención de costes, que tiene una vía principal: el cierre de sucursales. «Sobran todavía muchas oficinas en nuestro país. Y no sólo por la coyuntura oficial, sino por el cambio tecnológico. Cada vez son más los clientes que operan sólo por internet y menos los que necesitan acudir a la oficina. Las sucursales no desaparecerán, pero cada vez serán menos transaccionales y se centrarán en ofrecer más valor añadido a los clientes. Además, los bancos están amenazados por nuevos competidores digitales que ofrecen servicios de nicho y que están sujetos a una menor presión regulatoria. Los bancos tienen que saber jugar su mejor baza: la confianza que depositan en ellos los clientes», explica el socio responsable del sector financiero de KPMG en España, Francisco Uría. «Sobran muchas oficinas, aún hay margen de cierre. No hay que olvidar que España era uno de los países con mayor ratio de sucursales por habitante», puntualiza Berges. Otro de los posibles caminos de ajuste es el de la fusiones, aunque con motivaciones bien distintas a las de la última etapa. «Los tipos y márgenes van a continuar muy bajos durante años, al menos en el horizonte aprehensible. A corto o medio plazo las actuales 14 entidades españolas supervisadas por el BCE podrían reducirse a no más de 10. Y más adelante, a medio y largo plazo, queda el reto de formar entidades realmente europeas. El entorno actual es muy complejo y en el sector tendrá que haber las adaptaciones necesarias. Eso incluye que los más débiles acaben integrándose en los más fuertes, como ha ocurrido siempre. Si los tipos y los márgenes subieran, el sector iría más cómodo, la rentabilidad sería mayor y la concentración no sería tan imperiosa», relata Tajadura. Aprender del pasado «Es cierto que parece que todas las fuerzas van en esa dirección porque en el negocio la escala es una gran ventaja a la hora de ganar rentabilidad. Pero no es la única y puede que haya entidades pequeñas que logren encontrar su espacio. En cualquier caso, las fusiones que se originen no deberán nacer como consecuencia de la crisis, sino como una respuesta tranquila y pausada a la evolución del negocio», advierte Uría. En la misma línea, Berges puntualiza: «Las fusiones sólo pueden ser exitosas si responden a una decisión racionalmente empresarial»…



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el domingo marzo 27, 2016
  • Noticia local de España


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