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El 40% de los jóvenes mexicanos se equivoca en la elección de carrera

A la hora de elegir una carrera, entre 30 y 40% de los jóvenes mexicanos se equivocan. Y es que lejos de sus aptitudes e intereses, se ven motivados por cuestiones económicas, de prestigio o la presión de padres y amigos, de acuerdo con reportes del Instituto en Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS) y Vocación Central, institución que brinda servicios de orientación vocacional en México.

Los riesgos de una mala elección, a decir de los expertos, son múltiples y van desde la frustración, la deserción escolar y más tarde la subocupación laboral.

Tan es así que cada año egresan unos 450 mil jóvenes de las universidades en el país, pero seis de cada 10 no pueden desarrollar el conocimiento que adquirieron en el aula, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo y de la Subsecretaría de Educación Superior de la SEP.

Y a su vez, las empresas mexicanas son de las que más problemáticas reportan entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para encontrar empleados con las capacidades que requieren.

Mientras eso sucede, todos los días 1.800 jóvenes, es decir, 650.000 cada año, abandonan el bachillerato, la mayoría de ellos en el primer año, por múltiples factores, entre los que destaca el bajo interés que en ellos despiertan los contenidos curriculares.

Ana Paula Rodríguez, directora de Vocación Central, advirtió que el hecho de que un estudiante abandone el bachillerato o más tarde una carrera universitaria, le cuesta al país, según el propio INEGI, 18.000 millones de pesos cada año.

«Tenemos 40% de personas que no escogieron lo que querían, no identificaron al momento de estudiar que no era la profesión y entonces en algunos casos viene el abandono escolar», detalló.

Hoy, de cada 10 estudiantes que entran a la universidad sólo dos la terminan y, si bien son muchas las causas que determinan que ocho de diez no concluyan su formación académica universitaria, una de ellas es justo la parte de no tener la orientación y el descubrimiento de la vocación de una manera oportuna.

«Elegir una carrera no es una decisión que se toma de un día para otro ni con un solo instrumento, la elección de una carrera es un proceso y como tal hay que seguir una serie de pasos que les permita a los jóvenes reflexionar no sólo acerca de qué carrera van a elegir sino desarrollar un proyecto de vida en donde la carrera forme parte y les permita acceder a un estilo de vida diferente en lo personal. Y en lo social necesitamos también que los alumnos estén mejor preparados y que se involucren en sus diferentes carreras para que puedan intervenir en la sociedad en los diferentes campos que hay para atender toda la serie de problemáticas que vivimos», planteó Telma Ríos, directora de Orientación Educativa de la Dirección General de Orientación y Servicios Educativos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El problema es que datos de la OCDE señalan que apenas 4% de los estudiantes mexicanos se gradúan en los programas de educación media superior orientados a una profesión en México, cifra que contrasta con el 48% promedio de la organización.

Esto a pesar de que la educación vocacional y capacitación puede representar una aportación importante para la competitividad económica, según plasma la OCDE en el documento «México: Políticas prioritarias para fomentar las habilidades y conocimientos de los mexicanos para la productividad y la innovación», realizado este año.

El Instituto Mexicano de Orientación Vocacional y Profesional, AC, advierte que los errores en la elección de carrera traen pérdidas tanto sicológicas como económicas para el país y las familias.

En el ámbito económico, el Instituto calcula que estudiar una licenciatura en alguna universidad pública le cuesta al país en promedio 120.000 pesos por alumno, monto que se eleva hasta más de 400.000 pesos, en una escuela privada.

En tanto que las pérdidas desde el punto de vista emocional, expone, tienen que ver con el impacto a la autoestima de los jóvenes, que además puede afectar también a sus padres.

Para Telma Ríos, experta en el tema de orientación vocacional,  aunque la UNAM cuenta con un programa ex profeso que atiende a los alumnos para la toma de decisiones desde el bachillerato a través de la aplicación de un instrumento vocacional para identificar las habilidades académicas de cerca de 27.000 jóvenes cada año, aún es un reto dotar de toda la información a los jóvenes que están a punto de realizar la elección de una carrera.

«Muchas veces se quedan con lo que les dicen sus familiares, lo que les dicen sus amigos, las personas cercanas a ellos, o con las ideas que ellos se forman a través de lo que ven en los medios de difusión y que muchas veces estereotipan las profesiones y los hacen estar muy interesados en cuestiones de tipo forense, por ejemplo, porque ven muchos programas relacionados con eso», dijo.

Esto deriva en que opten por las carreras de «moda» o por las más convencionales, como medicina, derecho o comunicación, dejando de lado las nuevas carreras, como manejo sustentable de zonas costeras, desarrollo territorial o física biomédica, por ejemplo.

«Tan sólo la UNAM ofrece 115 carreras con muchas posibilidades de desarrollo, en donde los jóvenes puedan transferir sus habilidades hacia diferentes campos de conocimiento que les permita moverse en diversos campos ocupacionales, así que lo que se necesita son programas de carácter preventivo más que acciones de tipo remedial, para que el alumno tenga a tiempo y cerca la información que le permita tomar la mejor decisión», destacó al detallar que en la UNAM anualmente se realizan tres eventos de carácter masivo de orientación vocacional en el nivel medio superior.

Al respecto, Ana Paula Rodríguez, de Vocación Central, coincidió en que no basta con un solo instrumento, como el típico test que se aplica en las escuelas para ayudar a los estudiantes a la elección de una profesión, pues tampoco es suficiente para asegurar que el joven tome una decisión correcta a partir de éste.

«Yo creo que todo aporta, pero son poblaciones muy grandes las que tienen los planteles, a veces más de 15 mil estudiantes que solamente los atienden dos orientadores o sicopedagogos», indicó.

En este contexto, tanto Ana Paula Rodríguez como Telma Ríos consideraron que existen muchas áreas de oportunidad en el tema de orientación educativa que tienen un impacto positivo en el proyecto de vida de los jóvenes y de la competitividad económica en el país…



  • Ver original en America Economia
  • Publicado el sábado agosto 15, 2015
  • Noticia local de México


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