Deja de creerte los papeles que interpretas - deGerencia.com
NOTICIA

Deja de creerte los papeles que interpretas

“Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar, piensa. Antes de rendirte, inténtalo”

Tengo que decirte una cosa que quizá te haga un poco de pupa a tu ego:

TODOS ESTAMOS ACTUANDO EN TODO MOMENTO.

Desde que nacimos, tenemos reservado nuestro escenario. Y el primer foco fue el del quirófano que nos enfoca cuando salimos desnudos frente al público que nos está esperando, la matrona y su equipo.

Recientemente me decía una amiga, que no se consideraba una persona creativa y mucho menos artista. Cuando en realidad todos los somos artistas de una u otra manera. Pero se nos ha enseñado , que artistas es dedicarte a la “farándula” o hacer cuadros. Y estamos muy confundidos.

Lo que pasa es que desde que nacemos nos hemos dejado arrastrar por el drama. Ya no solo el drama de caer bien a tus compañeros de colegio. De sacar buenas notas para que tus padres te dejen pasar un verano tranquilo, el de tener novia ya a un cierta edad, el de irte de casa a una edad porque no vayan a pensar que eres “rarito”, o el de tener un grupo de parejas amigas para salir los findes y criticar a cada uno de vuestros jefes y al gobierno a completo. Y como nos gusta más un drama que una comedia, no nos damos cuenta que somos el director artístico, el director creativo, el acomodador de tu propia vida, de tu propia obra de arte, creyendo finalmente que no somos creativos, que no somos los actores principales de nuestra vida.

Lo que pasa, que durante toda la vida, hemos estado haciendo diferentes papeles en nuestra vida.

El papel de hijo bueno para nuestros padres. El papel de amante y novio con nuestra pareja. El papel de amigo confidente con nuestros amigos. El papel de trabajador dócil para nuestro jefe… Y el papel más importante de nuestra vida, el único que tendríamos que estar mostrando al público, el de la autenticidad, no lo hacemos, porque tenemos miedo a que nos juzgue la gente.

En todo momento estamos interpretando un papel, en todo momento estamos actuando. Pero ¿Cómo nos damos cuenta que no estamos interpretando el papel de nuestra vida?

Cuando te dices: “Sé que sería más feliz si..” y no te estoy hablando de pasar el resto de tu vida en las Islas Mauricio, porque seguro que te aburrirías. Sino te estoy diciendo, que seguro que acabarías la frase diciendo: “Si emprendiera mi sueño…Si pusiera una tienda de moda…Si dijera adiós a todo lo que me produce estrés y dijera si a lo que siento yo..”.

Con frases de ese estilo, te estás dando cuenta que no estás interpretando el papel de tu vida. Otra cosa totalmente es que no quieras reconocerlo públicamente, pero que lo sabes, eso es seguro.

El lenguaje que hemos ido adquiriendo a lo largo del tiempo, también nos ha ido imponiéndonos otros papeles que no era el que la vida tenia preparado para nosotros.

Hemos aprendido el idioma de nuestros país y con él, también sus restricciones. “No puedes hacer esto, no deberías comer esto.. No pienses así.. No digas estas cosas…”. Como pensábamos que los demás, nos daban sus “recomendaciones” por nuestro bien, las hemos ido haciendo nuestra, cuando en realidad lo que hacíamos, era adaptar sus miedos, su falta de confianza en ellos mismos y por lo tanto en nosotros también.

EL lenguaje crea nuestras creencias y con ellas nuestra realidad, pero seguimos sin darnos cuenta.

El lenguaje limita nuestras actuaciones delante de la gente. No nos damos cuenta qué lo que digamos, cómo lo digamos y cuándo lo digamos, puede determinar que nuestra actuación sea determinada y sentida por los demás como autentica o sea una copia , como la de los demás. Pero sobre todo los diálogos que tenemos internos, vienen determinados por nuestro lenguaje. Dichos diálogos internos, son el principio de un miedo escénico al saber que no vamos a interpretar el papel que nosotros queríamos o interpretar de forma magistral el papel que siempre habíamos soñado, el de ser nosotros mismos.

Hemos venido a crear una historia. Pero una historia dirigida e interpretada por nosotros mismos, no por los demás

Y una de las excusas que siempre ponemos para no ponernos a dirigir nuestra vida, suele ser el escenario.

“Hemos nacido aquí y no hay manera de salir…Las circunstancias me impiden cambiar de trabajo, de forma de vida…”. Somos seres eventuales que nos movemos en un escenario enorme llamado mundo. Es nuestro lenguaje el que no está limitando y haciendo creer, que nuestro escenario es y será siempre el que tenemos ahora. Generando frustración y rabia a partes iguales. Pero no solo tus creencias te hacen no ver el gran escenario que tienes, sino tambien tus experiencias pasadas.

En la actualidad te encontrarás miles de cursos que te dicen como reinventarte, como crear una marca personal que sea más rentable que hasta la de Apple. Te hablarán de herramientas, de trucos y sobre todo a la razón, pero pocos o ninguno te dirá:

NO ERES TU PASADO.

Y por eso , aunque queremos, no podemos dar un giro a nuestra vida, porque el pasado no nos deja que entre luz nueva a nuestra historia.

No somos capaces de ser objetivos. De ver que el pasado es eso, pasado. Y que nunca volverá sino volvemos a repetir los pensamientos que nos llevaron . El mayor pecado que puedes seguir yendo en contra de ti, en contra de tu arte, de tu esencia .

EL PASADO, ES PASADO. NUNCA DETERMINARÁ TU FUTURO SINO LO PERMITES.

Estos momentos, nos están dando muchas lecciones, pero sobre todo uno esencial, que el telón puede caer en el cualquier momento. Y tú mientras tanto, esperando a que descampe la situación para que venga ya a ti esa oportunidad de ser tú mismo.

NUNCA LLEGARÁ, SI NO DEJAS DE TENER MIEDO AL JUICIO DE LOS DEMÁS.

Ya puedes quedarte esperando, ya puedes taparte bajo la sabana no queriendo ver la realidad, pero si no dejas que te importe tanto la opinión de los demás, nunca serás el protagonista de tu pelicula llamada vida.

¿Y cómo cambiamos el guión de nuestra vida?

1.- Si confías en quien crees que eres realmente, no tienes nada que hacer.

La confianza en uno es el principio del comienzo de todo.

2.- Es hora de jugar con tus creencias.

Como en el circo, hagamos malabares con ellas, poniendo en duda y dejando caer aquellas que sabemos que nos harán mucho daño para nuestro papel de protagonista.

3.- Se implacable con tus palabras y tus actos.

Lo que hagas, hazlo porque así lo crees. Seguro que la gente se tirará de los pelos al ver que has hecho algo a lo que no “estaban acostumbrados”: Si es lo que quieres, si es lo que sientes, hazlo si o si.

4.- Haz siempre lo máximo que puedas.

Y siempre vas a poder mucho más. Cuando estás recitando tu papel, siempre quieres hacerlo mejor. Siempre estas estudiando como mejorar, como llegar al corazón de los demás.

5.- No se trata de complacer a los demás.

Los demás aplaudirán a rabiar tu actuación, cuando sea autentica. Cuando nazca de ti, mientras tanto, verán una copia igual a la de los demás.

6.- Sinceridad y autenticidad.

Un protagonista nunca ganará nada si no es autentico y no transmite sinceridad en su actuación. Pero sobre todo sigue, tendrás momentos en los que desfallezcas, en los que añores el pasado, SIGUE ADELANTE.

Tu fuerzo de voluntad es increíble. Y toda esa energía tienes que transformarla en algo intangible, en el mejor papel que puedas exponer en el escenario, en el de ser uno mismo.

Queremos que nuestros momentos cuenten. Que nuestra historia marque un antes y después en la vida de los demás. Pero si no eres fiel a tus instintos, nunca podrás poner en las taquillas, SOLD OUT.

TÚ ERES EL ARTISTA DE TU PROPIA REALIDAD, NO LO OLVIDES SI QUIERES PROTAGONIZAR LA PELICULA LLAMADA ” MI VIDA”.

Es hora de recitar el guion que te den los demás y es hora de expresar el guion que llevas dentro de ti.

Si estáis en un proceso de querer saber y preguntarte quién eres, os recomiendo el libro de Don Miguel Ruiz, “Cómo alcanzar la autenticidad. El actor”.



  • Ver original en Principios de un Comienzo
  • Publicado el lunes noviembre 9, 2020


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