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El euro, ¿un proyecto prematuro?

El proceso de construcción de Europa se realizó mediante una integración progresiva. El mercado único de bienes, servicios, capital y mano de obra, impulsado en el año 1986, fue un paso importante en esa dirección. La Unión Económica y Monetaria, mediante el euro, llevó la integración más allá, formalizando un bloque económico, entorno a una moneda, con unas condiciones económicas y legales para ser miembro del selecto club.

En principio, todos los Estados miembros de la Unión Europea forman parte de la unión económica y monetaria, lo que significa que coordinan sus políticas económicas en beneficio de la UE en su conjunto. Sin embargo, eso no significa que todos los Estados miembros de la UE se encuentren en la zona del euro… Sólo aquellos que han adoptado el euro son miembros de la zona del euro.

En la actualidad, hay nueve estados miembros de la Unión Europea que no participan en la zona euro: Bulgaria, Croacia, la República Checa, Dinamarca, Hungría, Polonia, Rumania, Suecia y el Reino Unido. Dinamarca negoció un acuerdo de no participación y por lo tanto no es objeto de una evaluación de la convergencia para entrar hasta que lo solicite y el Reino Unido decidió, el pasado junio, abandonar la Unión Europea.

Los criterios para ser miembro del euro

La adopción de la moneda única es un paso crucial en la economía de un Estado miembro. Su tipo de cambio es fijo de manera irrevocable y la política monetaria se transfiere a las manos del Banco Central Europeo, que lleva a cabo de forma independiente para toda la zona del euro.

Los criterios de ingreso económico tienen por objeto asegurar la convergencia económica entre las economías de la Eurozona también conocidos como criterios de Maastricht y fueron acordados por los Estados miembros de la UE en 1991 como parte de los preparativos para la introducción del euro.

Pero.. ¿Cuáles son los criterios para el club de la moneda única? Los criterios de convergencia se definen formalmente mediante un conjunto de indicadores macroeconómicos que miden las siguientes variables:

La estabilidad de precios, que muestra la inflación está controlada. Este dato no puede ser superior a 1,5 puntos porcentuales de los tres miembros con mayores datos de inflación.

Solidez y sostenibilidad de las finanzas públicas, a través de límites al endeudamiento y la deuda nacional para evitar déficit excesivo. El valor de referencia para el déficit es el 3% y de la deuda pública es del 60%. .

La estabilidad del tipo de cambio, a través de la participación en el Exchange Rate Mechanism que supone durante al menos dos años sin fuertes desviaciones de la paridad central.

Los tipos de interés a largo plazo, evalúan la durabilidad de la convergencia conseguida por el cumplimiento de los criterios anteriores.

¿Son suficientes estos criterios?

Sin embargo, todo parece indicar que los criterios de convergencia no han sido sólidos y suficientes para la formación de la moneda única y el mercado único. Son criterios económicos muy macros que obvian aspectos tan relevantes para una economía como derechos de propiedad, intervención del estado en la economía, la regulación en materia laboral o un idioma común que facilite la movilidad de personas.

Quizá el elemento más destacable lo encontramos en materia fiscal… La UE no tiene un papel directo en el establecimiento y cobro de impuestos. Cada Estado, y no la UE, es quien decide la cantidad de impuestos que pagan sus contribuyentes. Tampoco se establece un criterio del peso del sector público en la economía, como porcentaje del PIB.

Por ejemplo, si nos centramos en el IRPF o el Impuesto de Sociedades, la UE sólo cita que se debe garantizar y respetar los principios de no discriminación y libre circulación en el mercado único.

En relación al IVA y de los impuestos especiales sobre la gasolina, el tabaco y el alcohol, la UE decidió establecer un marco general de normas y tipos mínimos (IVA mínimo del 15%) para evitar la distorsión de la competencia entre los países de la UE pero no existe un tipo general común.

También se echa de menos cierta dureza en Europa sobre el cumplimiento de Maastrich para todos los países que incumplen el Tratado. Siendo correcto un criterio de deuda pública sobre PIB del 60%, en la Eurozona en el año 2015 el promedio de deuda pública era del 90,4%. ¿Bruselas debería intervenir directamente antes de sobrepasar estos límites o limitarse a hacer recomendaciones?

Economías heterogéneas y política monetaria común… Mala combinación

Dado que en sus inicios, el euro no se centró en resolver estos criterios comunes, como resultado dio lugar a economías muy heterogéneas con diversos incentivos, por lo que la política monetaria del BCE genera aún más distorsiones una vez aplicada a los diferentes países. Vayamos con un ejemplo…

A principios de milenio Alemania era el enfermo de Europa. Si nos centramos en sus números, el crecimiento económico de Alemania en promedio alrededor del 1,2% al año desde 1998 y 2005, incluyendo una recesión en 2003, y la tasa de desempleo aumentó del 9,2% en 1998 a 11,1% en 2005…



  • Ver original en El Blog Salmon
  • Publicado el miércoles noviembre 2, 2016


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