Ya han pasado 20 años, sin embargo, sentado en una de las mesas de su negocio, La Selecta, en plena avenida Víctor Emilio Estrada, Miguel Bellagamba recuerda como si fuese hoy los últimos días del siglo pasado a los que no duda en calificarlos como ‘caóticos’.
“Nosotros queríamos comprar harina al proveedor y teníamos que ir con billetes al molino y en ese momento nos daban el precio de la harina”, comenta. “Si en la tarde queríamos comprar más harina, teníamos que consultar nuevamente el precio porque había variado, era caótica la situación, no se podía programar nada, no tenías costos reales, nada”, recuerda amargamente Bellagamba, gerente y dueño de la panadería, junto con su hermano Guillermo.
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“La dolarización para nosotros fue la salvación”; Bellagamba tampoco duda en afirmarlo. Asegura que su negocio, que en esa época solo tenía la matriz de Urdesa y un punto de venta en el centro, pasó ‘sobreviviendo’ los últimos días del sucre porque era ‘conservador’. Ya con el dólar pudieron estabilizarse, asegura el gerente de La Selecta, que ahora tiene cinco locales…
Fuente: El Universo
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