Influenza: un caso de salud organizacional

Además de aprovechar la popularidad del tema y la polémica de este, la actual crisis de salud que vive mi país se ha aprovechado para sacar a flote lo mejor y lo no tan bueno de los ciudadanos y las organizaciones mexicanas.

Muy punto y aparte de la demostración de la falta de cuidado en nuestra higiene personal, control de contagios y demás asuntos de salud, me ha impresionado las medidas que se han tomado y la respuesta que han tenido algunas empresas mexicanas en el seguimiento de los controles de salud de sus integrantes y de la comunidad en si. Se ha demostrado, desafortunadamente, gracias a un nuevo virus que en lo personal ha dejado muchas cosas claras.

Stephen Coveys, en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, plantea la existencia de una matriz de administración del tiempo, donde los factores que se analizan son la importancia de las actividades y la urgencia de estas.

La influenza, ha demostrado de una manera clara lo vital de estos factores en las empresas privadas y públicas del país ya que ahora tenemos empresas enfermas debido a este virus.

Definir la importancia y la urgencia de nuestras actividades, nos ubica dentro de esta matriz en cuatro cuadrantes que establecen nuestra situación en el tiempo.

Ha quedado demostrado claramente que las cosas definidas como URGENTES, aparentemente no lo son tanto, porque en la situación actual del país, todo lo URGENTE tuvo que ser reprogramado. Que ciertamente en términos reales nos ha ocasionado un costo alto el tener que reprogramarlas, que ha llevado a situaciones de crisis a empresas, empresarios y familias; ha sacado a flote aquellas empresas, empresarios y familias, valga la redundancia, que trabajan dentro del cuadrante de lo NO IMPORTANTE Y URGENTE. No tengo el dato exacto de que tan alto o bajo ha sido el costo en el país entero, pero sé que toda lección tiene un costo.

Las empresas y familias que se dedican a empujar sus esfuerzos y hábitos en el cuadrante de lo IMPORTANTE y NO URGENTE, hoy se encuentran saludables, lastimadas y en contingencia… pero saludables. Tuvieron la suficiente planeación para poder prever situaciones, tal vez no tan drásticas, que pueden afectar su funcionamiento normal, se reducen los niveles de crisis y disminuyen las situaciones de estrés.

“Nada es más importante que nuestra salud” se ha mencionado una y otra vez en todos los medios de comunicación del país, de la misma manera que el tiempo que le debemos dedicar a nuestra persona, en lo IMPORTANTE y NO URGENTE, deberíamos de formalizarlo en nuestras empresas.

Hoy se inicia una nueva cultura de la Higiene y Salubridad de nuestro país, deberíamos iniciar una cultura de Higiene y Salubridad Económica, Laboral y Gerencial de nuestras empresas.

Estas medidas de prevención que se han tomado en términos de salud, podríamos identificarlos en nuestro sector empresarial, profesional e inclusive gubernamental, observemos que las recomendaciones más importantes que nos brindan las instancias de salud, son tan simples y llanas que todos las conocemos, pero que sin embargo no todos los días las aplicamos; lavarse las manos no es algo IMPORTANTE, no es URGENTE ir al médico por una gripa…

Carece de importancia esa fuga de agua pequeña o el consumo excesivo de papel, no es urgente programar mantenimientos, o planear a largo plazo.

Ubiquemos esas pequeñas recomendaciones y hagámoslas en nuestras empresas, no esperemos una pandemia organizacional.

Jorge Carlos Canto Esquivel

Docente de la Universidad Modelo en Merida, Yucatan, Mexico, en las carreras de Administracion y Mercadotecnia, Ingenieria en Automatizacion de Sistemas, Negocios Electronicos e Ingenieria Industrial. Especializado en la Planeacion de Empresas y Desarrollo Regional.

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